Donald Trump y la nueva era de la canción protesta

El recientemente proclamado presidente ha levantado una ola de protestas como no se recuerdan... ¿o sí?

La elección del multimillonario Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos de América ha creado una ola de protestas de proporciones gigantescas que parece no tener parangón, al menos en la historia reciente, con ninguna otra. Y no solo en ese país hay protestas, sino que parecen haberse extendido por todo el globo.

El mundo de la cultura es uno de los que más se han manifestado en contra de un presidente al que se tacha de machista, xenófobo y defensor de unos valores fuertemente retrógrados y contrarios incluso a parte del ideario de sus propios camaradas de partido. El mismo día de su proclamación se celebró una marcha de protesta en la que se dejaron ver numerosos artistas junto con ciudadanos anónimos. En cuanto al mundo de la música en particular, entre otras manifestaciones se celebró el llamado “anti inaugural ball”, donde los protagonistas fueron Prophets of Rage -el super grupo que reúne a miembros de Public Enemy, Rage Against the Machine y Cypress Hill– y una mini reunión de Audioslave especialmente para la ocasión. Artistas pop mainstream como Madonna también tuvieron su cuota de protagonismo en la misma jornada, con un discurso polémico que se vió obligada a clarificar después al ser acusada de intentar promover una respuesta violenta. Y las manifestaciones en contra de su presidente -y también a favor, ojo- no han cesado desde que ganó las elecciones el pasado mes de noviembre. Es curioso el caso de Slayer por ejemplo. El vocalista Tom Araya colgó en instagram un montaje en el que la formación Slayer-Donald-Trump-photoshoppedclásica de la banda aparecía junto al “político” y las reacciones, tanto a favor como en contra, se contaron por miles antes de que la imagen acabara desapareciendo de la red social. El mismo Araya posteó al día siguiente de nuevo la foto comentando su extrañeza por todo el asunto y concluyendo que, al fin y al cabo, Trump es el presidente, lo que volvió a crear una polémica entre los seguidores de la banda en la que también Tom Araya se vió involucrado activamente.

Esto es solo un ejemplo de lo caldeados que están los ánimos en el país de las libertades, pero… ¿es la primera vez que los músicos estadounidenses se posicionan contra su presidente? Bueno, tal vez en el futuro la era Trump sea recordada como una de las presidencias más controvertidas y con menor apoyo social de la historia reciente del país, pero desde luego no es la primera ocasión en que algo así ocurre.

El autor Dorian Lynskey ya ha tratado la historia de la canción protesta de manera extensa en su recomendable obra “33 revoluciones por minuto”, aunque su visión del tema excede los modestos límites que nos hemos propuesto para este artículo. De lo que nos interesa entresacar de su voluminoso libro es dónde podemos fijar los orígenes de las canciones de denuncia. Así, podemos trazar una línea directa desde los espirituales negros que nacieron como medio de expresión de los esclavos negros de las plantaciones hasta el jazz y un tema como “Strange Fruit”, canción controvertidísima que protagonizó una horrorizada Billie Holliday ante los linchamientos de hombres de color que parecían el pan nuestro de cada día en la primera mitad del siglo XX en Norteamérica. En cualquier caso, se trataba de una denuncia de toda una sociedad, y no una respuesta contra su dirigente máximo, pero está claro que esta y otras canciones tuvieron su influencia en los posteriores movimientos por los derechos civiles de las personas de color de los años 60.

También en los 60 se había desarrollado una escena que tuvo primero en el folk y luego en la generación hippie una vía perfecta para criticar a la sociedad bienpensante de la época. En ese sentido, sería imposible desligar la música de los movimientos contestatarios, y personajes como Bob Dylan, Joan Baez o Neil Young, autor de uno de los temas de denuncia contra la maquinaria represiva del estado definitivos, “Ohio” -en cuya letra se cita expresamente a Richard Nixon-, son iconos de este caldo de cultivo que vivió su punto álgido en la reacción contra la Guerra de Vietnam. En San Francisco grupos como Jefferson Airplane y Grateful Dead estaban visiblemente relacionados con los movimientos de protesta que comenzaron hacia 1968 con las primeras levas, situación que reflejaría John Fogerty en el clásico de Creedence Clearwater Revival habitualmente malinterpretado “Fortunate Son”. En dicho tema, se hacía referencia a la injusta política de reclutamiento que se estableció por medio de la cual era obligatorio alistarse en el ejército a los varones que no estuvieran matriculados en la universidad. Country Joe and the Fish hiceron famoso también el tema anti Vietnam I-Feel-Like-I’m-Fixin’-to-Die Rag, canción que en un primer momento fue vetada por su discográfica. Todas estas protestas no evitaron sin embargo que el capítulo estadounidense de este conflicto, cuya máxima motivación era recordemos frenar el auge de la ideología comunista por el sureste asiático, se alargara hasta mediados de los años 70.

La crisis del petróleo de 1973 fue uno de los primeros toques de atención al sistema capitalista (con permiso por supuesto de la Gran Depresión de décadas antes). Sin embargo, el convulso final de los 70 no dió paso, como pudiera parecer a priori, a un aumento de los valores izquierdistas en Estados Unidos. Por el contrario, la gran superpotencia se sumergió en los años ochenta en una nueva era de conservadurismo y de un neoliberalismo económico atroz con los dos mandatos de Ronald Reagan, “mal actor, peor presidente” como dijo alguien. Curiosamente, parece ser que Reagan en su juventud tenía unos valores menos derechistas (llegó a ser miembro del Partido Demócrata), pero dicen que tras su matrimonio con Nancy Reagan fue escorando a la derecha hasta que se pasó totalmente de la raya.

Margaret Thatcher llevaría las recetas neoliberales mucho más lejos que su amigo el vaquero, pero esto también, querido amigo lector, es material para un artículo diferente. Centrándonos en la “América” de Reagan, diremos que tal vez lo más conocido por el público en general sea aquel “Born in the USA” de Bruce Springsteen que, nuevamente, fue totalmente malinterpretado. Pero obviamente, los ataques más incisivos y directos no vinieron del mainstream, sino de la escena subterránea. Jello Biafra de Dead Kennedys, que ya contaba en su haber con canciones como “Holidays in Cambodia”, le dedicó directamente el tema nada laudatorio “Rambozo the Clown”.

Desgraciadamente, muchos recuerdan a Reagan como un sonriente señor mayor cuyo buen talante permitió el acercamiento con la entonces terminal -aunque en occidente todavía no fueramos del todo conscientes- Unión Soviética, cuando la realidad es que siguiendo una larga tradición de la tierra, durante su mandato las agencias secretas y el ejército de su país se vieron envueltos en innumerables injerencias en países extranjeros; algunas de ellas acabaron en escándalo, aunque parece ser que solo autores como Noam Chomsky se acuerden de ellos.

La era Reagan tiene no obstante su lado bueno, ya que fue un buen caldo de cultivo para el nacimiento de un género como el hardcore (recordemos que existió incluso una banda llamada Reagan Youth), y también posibilitó el nacimiento de “Rock Against Reagan”, un movimiento que promovió una serie de conciertos que denunciaban al presidente y la cultura y el modo de vida que este representaba.

En cualquier caso, el legado de Reagan quedó salvaguardado antes de que el Alzheimer devorara su simple cerebro con su sucesor, George Bush. Héroe de guerra, ex director de la CIA y vicepresidente de nuestro amigo Ronnie, parecía el candidato perfecto para sucederle. Pero parece ser también que George Bush Sr. necesitaba algo para aumentar su popularidad, y así decidió lanzar una guerra contra un antiguo aliado que se había vuelto díscolo (una historia bastante recurrente en aquel país por lo que parece). La Primera Guerra del Golfo fue también muy protestada dentro y fuera de las fronteras de los Estados Unidos, incitando incluso una canción de protesta protagonizada por un all star de estrellas del pop de la época, hoy en día la mayoría olvidadas. Pero… ¡hey! El intento bien merece la mención.

Por aquella época se data también la aparición del movimiento “Rock the Vote”, en el que se involucraron grupos y artistas para animar a la juventud a votar y que tendría su importancia en años sucesivos. Grupos como Pearl Jam por ejemplo, que no se cortan un pelo a la hora de dejar claros sus posicionamientos políticos sobre el escenario, son activos miembros de esa comunidad.

Unos años más tarde, pasados incidentes relacionados con el sexo oral, sería precisamente el vástago de George Bush Sr., George W. Bush, el que llevaría a Estados Unidos directo a otro conflicto. Y… ¡qué curioso! Tanto el escenario como el enemigo eran exactamente los mismos. No hará falta que recuerde cómo acabó la cosa y la reacción que aquella famosa foto de Las Azores provocó incluso en nuestro país (los Goya no han vuelto a ser lo mismo), pero como lo que nos interesa es el mundo de la música mencionaremos “Rock Against Bush”, un proyecto de movilización que puso en marcha Fat Mike, líder de NOFX y capo del sello Fat Wreck Chords. Fat Mike se inspiró precisamente en “Rock Against Reagan” en un intento de animar a los jóvenes punk rockers a movilizarse y votar contra George W. Bush. Se llegaron incluso a editar dos discos recopilatorios en los que un gran número de bandas como los propios NOFX, Social Distortion, Descendents, Against Me!, Green Day, Bad Religion, Foo Fighters, Rancid, Dwarves o Ministry cedieron desinteresadamente canciones para ayudar a la causa. Individualmente algunas de estas bandas también se lanzarían a editar discos anti-Bush: Green Day editaron “American Idiot”, NOFX lanzarían desde el título y la portada de “The War on Errorism” sendos dardos envenenados contra el ex alcóholico presidente, y Ministry crearon una trilogía de discos calificados por Al Jourgensen directamente como obras “anti Bush”. Son solo algunos ejemplos y seguro que me olvido de al menos otros tantos.

Dejaremos para otra ocasión casos como los de MC5, que fueron vigilados estrechamente por el FBI debido a sus ideales comunistas -en el sentido literal de comuna-, sus extremas posiciones políticas y su activismo. O el incidente televisivo que protagonizaron Rage Against the Machine bastantes años más tarde cuando quisieron colocar banderas de Estados Unidos invertidas sobre sus amplificadores. Pero no por resultar menos interesantes, sino por exceder el objeto de este texto.

Pero antes de acabar este somero repaso no quería dejar de mencionar a Woody Guthrie, el hombre cuya guitarra mataba fascistas, héroe del movimiento obrero norteamericano, espejo en el que se miró el primer Dylan y autor de un tema titulado “Old Man Trump”. ¿Casualidad? Pues lo cierto es que no, porque el Trump al que Guthrie dedicó una canción es de hecho el padre del Presidente Donald Trump, un turbio hombre de negocios que hizo fortuna gracias a un programa gubernamental de construcción de pisos baratos de alquiler para los desfavorecidos. Al parecer Fred Trump le transmitió algunos de sus “valores” humanos a su hijo, ya que su idea era la de segregar a blancos y negros en diferentes barriadas. Pero mejor que lo cuente el mismo Woody:

I suppose that Old Man Trump knows just how much racial hate
He stirred up in that bloodpot of human hearts
When he drawed that color line
Here at his Beach Haven family project

Beach Haven ain’t my home!
No, I just can’t pay this rent!
My money’s down the drain,
And my soul is badly bent!
Beach Haven is Trump’s Tower
Where no black folks come to roam,
No, no, Old Man Trump!
Old Beach Haven ain’t my home!

I’m calling out my welcome to you and your man both
Welcoming you here to Beach Haven
To love in any way you please and to have some kind of a decent place
To have your kids raised up in.
   
Beach Haven ain’t my home!
No, I just can’t pay this rent!
My money’s down the drain,
And my soul is badly bent!
Beach Haven is Trump’s Tower
Where no black folks come to roam,
No, no, Old Man Trump!
Old Beach Haven ain’t my home!

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