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Dios quiera que no decaiga la moda Z: ahora mismo tenemos “The Walking Dead”, “Z Nation”, “Fear the Walking Dead” y un relativamente largo listado de producciones más o menos afortunadas, como la novísima “Santa Clarita Diet” que es una pequeña joya recién llegada a la parrilla de Netflix y que reseñaremos en unos días.

Buscarle un origen a todo esto e investigar sobre la primera serie de zombies es una tarea a la que estaría dispuesta dado que es un género que me gusta, como cualquiera que mande a la humanidad por el retrete. Así, sin pretender descubrir la serie seminal de género Z en televisión (mi memoria es incapaz de indagar más allá del año 2008 con “Dead Set”), sí voy a entrar en una serie que entra como una de las más antiguas que recuerdo cuya primera característica notable es el formato de mockumentary o de falso reality. El uso de un humor salvaje que luego recuperaría el canal Sci-fy para producir una de sus basuras habituales que tan pocos defienden.

“Death valley” narra sin ningún tipo de complejo la vida oscura del Valle de San Fernando durante una crisis zombie (de hombres lobo y vampiros) vista a través de una cámara presente en la comisaría en la que se centra la trama y cuyo objetivo es grabar imágenes para un reality show.

Gamberra, gore, salvaje y adolescente, esta serie firmada por la MTV allá por el 2011 fue un experimento fallido que solo duró una temporada pero que en perspectiva para servidora supuso una pequeña joyita adelantada a su tiempo y desgraciadamente olvidada. Se aconseja un visionado. Resulta fácil, el formato ayuda: la duración de 25 minutos por capítulo y el hecho de que se cortase en la primera temporada la hace una gran opción para cualquier amante del tema.

¿Merece la pena verla? Ideal para un domingo por la tarde.

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