Hablábamos con “Passengers” de la lista negra de los guiones no llevados a la pantalla; pues bien, este llevaba en la misma lista desde el 2012. Su autor es nada menos Taylor Sheridan quien ya firmaría uno de los mejores guiones de la década en “Sicario”.

A esto le vamos a sumar Jeff Bridges, un Chris Pine en un estado de madurez que deja a Kirk como a un nene y a un Ben Foster que pasa por ser uno de mis actores actuales favoritos -espero amigo que más pronto que tarde empiecen a darte papeles cada vez más grandes-, bajo la dirección un sorprendentemente eficaz David Mackenzie que ya dio sus primeros destellos de seriedad con “Starred Up”. Todo este hace que la cosa pinte bien.

Dos hermanos, un ex convicto de vuelta de todos los problemas existentes acompañado de su hermano, divorciado y muy necesitado de dinero, se dedican a dar palos por bancos rurales en Texas para no perder su granja. En un plan perfectamente hilado y cronometrado se cruzarán con un ranger de Texas cuyo único objetivo es pararlos.

Chris Pine abandona el jersey de Star Trek para llenarse de polvo en una actuación sería, sobria y llena de matices en la que interpreta al hermano legal que necesita el dinero para su granja, mientras que Ben Foster como es habitual interpreta al personaje más oscuro dispuesto a ir al límite para conseguir sus objetivos, tras “Lone Survivor”, “Train to Yuma” o “The finest hours” donde también compartía pantalla con Chris Pine; solo se pueden decir cosas buenas de este actor. En el rol de ranger tenemos al legendario Jeff Bridges que no necesita ningún tipo de presentación. Un western traído a la actualidad que mira a una América que ya no existe con una cierta nostalgia que enlaza con “The last picture show” de Bogdanovich protagonizada por el mismo Jeff Bridges en los mismos escenarios. Probablemente esa américa no existente que quiere traer cierto sicópata de tupé dorado de vuelta.

¿Merece la pena verla? Sin duda.

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