Blackfield – ‘V’ (KScope 2017)

Geffen y Wilson han creado un disco que probablemente sea su mejor obra hasta la fecha

Han tenido que pasar unos tres años y medio para que volvamos a contar con nuevo material discográfico de Blackfield («IV» se editó a finales del 2013), ese proyecto que une al israelí Avin Geffen con el ocupadísimo Steven Wilson, músico y compositor que estamos seguros no necesitará ninguna presentación a estas alturas, tras su extenso trabajo como productor, al frente de Porcupine Tree o como artista en solitario.

Para «V», obra grabada en un período de 18 meses entre Israel e Inglaterra, la pareja artística contó con la ayuda del también conocido Alan Parsons, que se hizo cargo de las labores de producción en tres canciones. Geffen y Wilson se han ocupado además de voces, guitarras y teclados en estos trece temas, compuestos en su mayoría por el israelí. Completan la nómina de músicos Tomer Z a la batería y Eric Mitelman a los teclados, además de la London Session Orchestra, que se ha encargado de los arreglos de cuerda.

Ambos músicos ya califican «V» como su mejor obra conjunta hasta la fecha. Y aunque ya sabemos que normalmente todos los artistas dicen lo mismo de sus nuevos trabajos, en este caso tal vez Geffen y Wilson tengan razón. A lo largo de estas canciones podemos reconocer a los Blackfield de obras anteriores, pero las composiciones probablemente son las más completas que han entregado nunca. Ese largo trabajo de año y medio desde luego mereció la pena.

Y es que en «V» podemos encontrar los mismos ambientes atmosféricos de siempre, canciones en los que las guitarras toman el protagonismo y que serán del gusto del público más rockero o temas que se acercan sin complejos al pop pero de una manera elegante e inteligente. La agresividad -moderada, se entiende- de «Family Man» o «The Jackal», canciones más orientadas a las guitarras, contrastan con la delicadeza de la acústica «Sorrys»; temas más ambientales como «Life Is An Ocean» o en menor medida «How Was Your Ride?» se alternan con piezas más directas como «Lately» o la meláncolica y potencialmente comercial «Undercover Heart».

Sí, sin duda Wilson y Geffen han reunido una robusta colección de canciones que crece con las escuchas y en la que apenas se aprecian flancos débiles. Para mí desde luego que estos tres cuartos de hora sí que componen su mejor trabajo hasta el momento.

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