‘Gimme Danger’ de Jim Jarmusch (2016)

El documental de Jarmusch está cargado de buenas intenciones, pero peca de superficialidad

De cara al seguidor de la banda, Jim Jarmusch parecía una buena elección para realizar una documental sobre The Stooges: no estamos ante el típico cineasta de Hollywood, cuenta con una carrera interesante, suficiente pericia y además es fan de los de Ann Arbor. Ahora, que realizar un documental sobre la vida o la carrera de alguien, como adaptar un libro a la gran pantalla, puede resultar una tarea complicada. Sobre todo porque reducir una historia de años a 100 minutos tiene un claro riesgo, el de pasar de puntillas por detalles y momentos. En ese aspecto, Jarmusch ha hecho un trabajo de desbroce que ayuda a la adaptación de la historia al formato, pero que para el ojo experto presenta alguna que otra carencia.

Está claro que “Gimme Danger” es un trabajo técnicamente bien hecho. Jarmusch sortea la falta de imágenes y testimonios con ingenio, solucionando perfectamente ese problema y realizando un impecable trabajo de montaje. Tampoco hace falta mencionar que la selección musical tira de espaldas por razones obvias. Pero para los que conozcan bien la carrera de The Stooges, o al menos para los que conozcan las anécdotas más legendarias, la narración se queda un poco a medias y no acaba de profundizar.

Jarmusch comete, de entrada, un error que lastra bastante los resultados. Y es que dejar el peso narrativo en hombros de un Iggy Pop que peca de autoindulgencia en más momentos de los que nos gustaría, tiene como consecuencia un relato bastante parcial. Como leí por alguna parte, “Gimme Danger” se convierte así en una historia sobre The Stooges, la que nos quiere contar Iggy en este caso, pero no en LA historia de The Stooges.

De cualquier manera, esa parcialidad podría ser un obstáculo fácil de rodear para un fanático armado de buenas intenciones. Lo que no resulta tan sencillo de olvidar para un espectador informado es que se hayan limpiado y pulido los aspectos más sórdidos de la historia de la banda. Tampoco se concede demasiada atención al período en el que The Stooges fueron cortejados por David Bowie, por ejemplo, cuando es evidente que Jarmusch tenía ahí un verdadero filón. Y extrañan también ausencias como la de Wayne Kramer, por ejemplo, cuyo testimonio seguro que podría haber aportado bastante.

Pensando mal, da la impresión de que el director quería facilitar la distribución de la cinta: contar con un archiconocido Iggy Pop casi en el papel de narrador, lo que podría servir de reclamo, y evitando en lo posible los aspectos más turbios que pudieran resultar controvertidos y desagradables para los estómagos más débiles. Incluso parece que se haya buscado a toda costa un final feliz al incluir parte del discurso de Iggy en la ceremonia de introducción en el Rock and Roll Hall of Fame.

No me cabe ninguna duda de que “Gimme Danger” es un filme realizado con cariño y mimo, y eso hay que reconocérselo a Jarmusch. Como también hay que reconocerle que probablemente, este documental sirva para despertar la curiosidad de muchos y que profundicen por su cuenta, lo que ya de por sí tiene bastante mérito. De hecho, creo que “Gimme Danger” es una buena película. Pero da pena comprobar que lo que podría haber sido uno de los mejores documentales musicales de todos los tiempos, acaba quedándose simplemente en una cinta entretenida.

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