‘Passengers’ de Morten Tyldum (2016)

El guión de “Passengers” llevaba diez años en un cajón a la espera de ser plasmado en la gran pantalla y formaba parte de eso que llaman “la lista negra de guiones por hacer”, que colecciona títulos de cosas que los estudios están locos por hacer pero nadie tiene pelotas a poner la gallina (o viceversa). Decía también Chris Pratt que es el mejor guión que ha leído en su vida (qué va a decir él) y que estaba loco por que la gente fuese a ver la película.
Morten Tyldum, al que el gran público conoce por “The imitation game” multigalardonada en el año 2014, hizo una apuesta personal por el casting y define a ”Passengers” como una montaña rusa emocional (omá).

La idea no es nada mala, tienes a “Wall-e” con una humanidad en busca de su destino en las estrellas, sumas a Tandy de “The last man on earth” con “The Martian” y ahí lo tienes, una película que Matt Damon tuvo pelotas de mantener él solito durante dos horas contando sus andanzas de MacGyver por el planeta rojo.

Pero no, aquí tenemos más: hay amor. Al bueno de Chris Pratt se le une la siempre solvente Jennifer Lawrence en lo que será el verdadero tema de la película, si nos queremos o dejamos de querernos por algo que sucede y no os contaré; en una historia más creíble Chris Pratt sería un jodido creepy que merece morir, ahí me quedo… De hecho ni siquiera os voy a contar el desencadénate de la historia, aunque el tráiler ya se ocupase de eso.

La crítica ha destrozado esta película y en España vino a rebufo de la aclamadísima “The arrival” que a servidora, fan fatal de Villeneuve, le aburrió mucho muchísimo (he sido acusada de hereje por acusarla de Nolanista y predecible hasta el límite). Quizás por eso y porque los niños mayores me han pegado por meterme con “The arrival” es que este producto, mucho más ligero y ñoño, no ha acabado de desagradarme e incluso he cometido la imprudencia de recomendar a algún amigo no muy querido.

Atención especial al barman sacado de “The shining” y a la escena de la piscina, un alarde tecnológico de lo que el agua y la gravedad pueden hacer si nuestro artista de CGI es un hacha.

La historia dice DVD y los efectos dicen cine; yo recomendaré DVD porque gastarse el precio de una entrada (más palomitas y guarrerías) me parece un exceso. Sin embargo desecharla directamente me parece un error.

¿Merece la pena verla entonces? Sí, en casa.

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