¿Es positivo para el rock el aumento de ventas musicales?
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Durante las pasadas navidades, al menos un par de informativos dedicaron pequeños reportajes a lo que denominan “la moda del vinilo”. Al parecer es noticiable que se haya dado una recuperación de las ventas en dicho soporte durante los últimos años. El último informe de Promusicae dice textualmente “Llama la atención los 433 mil vinilos vendidos este año, frente a los 362 mil del anterior (un incremento del 19,6%)”. Las ventas generales en cualquier formato también aumentan. Y lo hacen por tercer año consecutivo, aunque sea un ínfimo 1,7%, con el mercado digital y el streaming como fuerzas motoras.

Yo no creo que muchos de los seguidores de los artistas que más vendieron en 2016 en nuestro país hayan contribuido significativamente a aumentar la cifra de discos de vinilo vendidos, sinceramente. Y es que me parecería bastante extraño que alguien que ha colaborado a aupar a Manuel Carrasco al número 1 de discos más vendidos en nuestro país, sea también un coleccionista de LPs (dato curioso: de los 10 discos más vendidos, 8 eran artistas mainstream españoles; solo Sweet California* -8- y Coldplay -9- se cuelan en el top, y tampoco puede decirse que hablemos de artistas independientes precisamente). Así que supongo que eso de la revitalización del mercado va por barrios: siguiendo la lógica capitalista, si más gente comprara vinilos se harían tiradas más grandes y se abaratarían los precios. Sin embargo, aparte de los relativamente altos precios que están alcanzado las novedades, el lucrativo mercado de la segunda mano parece ser el único que está sacando tajada. Porque cualquiera que haya comprado discos regularmente durante al menos los últimos 8-10 años, habrá comprobado lo fuera de madre que se están poniendo las cosas.

A la vista de esto tal vez sí, el vinilo esté de moda y la sobreexplotación del caladero haya provocado que tengamos que batirnos en la lonja con recién llegados que -y no quiero menospreciar a nadie- pagan cualquier cifra que se les pida, colaborando así a inflar la burbuja. Y no se trata de considerarnos parte de una élite o algo parecido, sino de tener un mínimo de sentido común: todos estos millennials y adultescentes tardíos en lo que a la compra de discos se refiere carecen de perspectiva. Por cierto, que tomar Discogs y similares como fuente oficial para valorar el precio de un álbum -o peor, basarse en los precios alcanzados en las páginas de subastas-, tampoco ayuda y es una verdadera majadería.

Es obvio por otra parte que las listas de ventas no tienen en cuenta este mercado de segunda mano en el que, me jugaría la pierna incluso, los artistas mainstream no tienen la más mínima oportunidad. ¿Consuelo de tontos? Probablemente, porque es también obvio que el rock en todas sus variantes, el indie, el pop de calidad, el blues,… en definitiva, prácticamente toda la música que de verdad nos importa a gente como nosotros, gente que además compramos discos regularmente (esa es otra, ¿cuántos de los que han comprado el disco del tal Carrasco seguirán comprando discos dentro de x años? ¿Cuántos han comprado más de dos o tres discos durante el año pasado?), no tiene cabida en los medios “grandes”. Salvo que Bob Dylan gane un Nobel, salvo que Axl Rose releve a Brian Jonhson en AC/DC o se reúna con varios de sus antiguos compañeros de banda (dato curioso 2: en un informativo nacional hablaron de la reunión de Guns N’ Roses varios meses después de anunciada), salvo que se muera uno de los compositores de “Hotel California”, que Rod Stewart salga “chispa” en un sorteo futbolístico o salgan a subasta letras manuscritas de John Lennon… ¿qué espacio ocupa este tipo de cultura en los medios? Ninguno. Y si os dais cuenta, el 99% de las ocasiones en las que sí lo hace es para mencionar a grupos o solistas que como poco pasan de los 40 años. Algunos me dirán “es que el rock no vende”… ¿pero es que sin un mínimo de visibilidad es posible la competencia?

¿Entonces es buena noticia para nosotros, gente como los que hacemos esta web o los que la leéis, que aumenten las ventas de música? Yo diría que únicamente es positivo para la gran industria, algo que por otra parte no debería sorprendernos, ya que siempre ha sido así. Igual que algunas multinacionales ponen y quitan gobiernos o presionan para que salgan adelante determinadas leyes en su beneficio, las grandes discográficas le dictan al vulgo lo que tienen que escuchar del mismo modo que las grandes productoras de cine por ejemplo les dicen lo que tienen que ver. En este contexto ultraliberal y de un capitalismo más feroz que nunca, es probable que estilos como el rock and roll sean vistos como algo más difícil de manejar que las Beyoncés de este mundo. Y no, no me olvido de que en otras épocas el rock independiente o el punk han sido apoyados también desde arriba, pero creo que eso refuerza mi análisis, ¿o no?

*Edición (08-02-2017): Como nos hace notar un lector, el grupo Sweet California, al contrario de lo que se indica en este artículo, sí es español.

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