‘Tarde para la ira’ de Raúl Arévalo

"El manejo de la cámara de Raúl Arévalo es descarado y valiente"

Algo cambió hace no mucho en el cine español, que desde hacía muchos años no había pisado el terreno del thriller con ciertas garantías -quizás sólo viene a mi mente «El crack» en los ochenta como cinta comparable a «La isla mínima»-. Un impás de una década trufado de cine seudo indie, dramillas de barrio que miraban a Francia y torrentes variados de poco o nulo interés. Y fue en el 2014 cuando llegó de la mano de Alberto Rodríguez la citada «La isla mínima», que había pisado terrenos maderiles un par de años antes con la estupenda «Grupo 7» que contaba con el único Mario Casas digno que hemos visto hasta la fecha y un siempre impecable Antonio de la Torre. Esta fue quizás heredera de «Celda 211», otra joya en este mar de sinsabores que es el cine español.

«La isla mínima», esta cinta y no otra, es la que ha permitido que los que tienen la pasta en este país hayan apostado por un guión tan interesante como el de «Tarde para la ira».
Raúl Arévalo debuta aquí en la dirección con un guión co-escrito junto a David Pulido. La historia comienza con un atraco y sus consecuencias, de ahí salta a una presentación de la trama en cuatro capítulos para desembocar en una narración en un formato cercano al de una road movie para narrar el viaje de Curro (Luis Callejo), recién salido de la cárcel y que con José (Antonio de la Torre), atraviesa por los caminos más oscuros de la psique humana en los que la culpa, la violencia y la venganza marcan el ritmo del guión.

Una vez más Antonio de la Torre, a la altura de su trabajo en «Caníbal», hace una interpretación digna de monumento, formando tándem con un Luis Callejo que en ningún momento pierde brillo. La tercera pata del banco es una desconcertante Alicia Rubio que navega entre dos aguas.

Por su parte, el manejo de la cámara de Raúl Arévalo es descarado y valiente. Estamos ante una película naturalista y creíble en la que el director nos cuenta lo que quiere en todo momento, mostrando toda la acción en algunas escenas para pasar simplemente a insinuar o sugerir en otras.

¿Merece la pena verla? Sin duda

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