‘Spray-Paint the Walls. The Story of Black Flag’ de Stevie Chick

‘Spray-Paint the Walls. The Story of Black Flag’ de Stevie Chick
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Sería interesante ver qué nos tendría que contar el autor respecto a los acontecimientos recientes relacionados con Black Flag, pero lamentablemente “Spray-Paint the Walls” se editó en el año 2008. La obra de Stevie Chick sin embargo sigue resultando la publicación más fiable para conocer y entender la trayectoria de unos de los grupos fundamentales del hardcore (y muchas otras cosas más) norteamericano y uno de los estandartes de la escena underground. Habría que reconocerles a los de Greg Ginn (la obra deja bien claro que la banda era él y “tres o cuatro más”, parafraseando cierto dicho futbolero) haber puesto los pilares básicos para que se desarrollase todo un circuito subterráneo que eclosionaría algunos años más tarde con la conquista del mainstream por parte de algunas bandas que, al menos apriorísticamente, no debían estar destinadas a ello.

Es evidente que esta “Historia de Black Flag” se aprovecha sabiamente de obras anteriores como “Our Band Could Be Your Life” de Michael Azerrad o “We Got the Neutron Bomb” de Marc Spitz y Brendan Mullen, pero no es menos cierto que Stevie Chick realizó un excelente trabajo de documentación tanto material como de testimonios personales: prácticamente todo el que tuvo algún tipo de relación con la banda fue entrevistado -o al menos es citado gracias a la recuperación de fanzines y entrevistas de la época-. Esto hace que “Spray-Paint the Walls” no se limite a ser esa historia de Black Flag que nos promete su subtítulo, sino también una imagen más o menos nítida de una escena, aunque como ya sabíamos por las obras anteriormente citadas, gran parte de las bandas, los músicos y personajes estaban fuertemente interrelacionados de una u otra manera y resultaría virtualmente imposible separar unos de otros si no fuera de una manera quirúrgica y aséptica.

Otro de los aciertos de Chick es su meticulosidad, con referencias a fechas concretas de conciertos, giras y eventos. Otra muestra de que el trabajo debió de ser titánico. Aunque, por poner algún pero a la obra, en ocasiones al lector no le quede claro de qué parte está el autor, si es que está de alguna. Tal vez esa fuera la intención de Chick, mantenerse equidistante y no tomar partido, pero eso hace que en algunos momentos la prosa (no apta para principiantes del inglés, por cierto) resulte demasiado fría. En cualquier caso, una obra básica para poder ponderar en su justa medida la carrera y el legado de Black Flag.

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