Bourbon Fest 2016 – Zaragoza (Rock & Blues/Las Armas 10/12-11-16)

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Por segundo año consecutivo el XXX Bourbon Festival ha llenado Zaragoza de sonidos típicamente norteamericanos; algunos más tradicionales, otros con una visión más contemporánea, pero todos en definitiva con el referente del norte del nuevo continente. Este año curiosamente solo había una banda estadounidense en el cartel, aunque no puede decirse que las de aquí que les acompañaron sean nombres de poca entidad: Hendrik Röver en solitario el jueves y con Los Deltonos el sábado y Dead Bronco eran tal vez los nombres más fuertes, pero estaban bien rodeados por los locales Juanita Calamidad y una The Kleejoss Band en constante expansión y cada vez más grandes. Con semejante oferta, el que únicamente estuviesen The Congress como representantes del país del Tío Sam se queda en mera anécdota.

Abrí el festival la noche del jueves 10 Hendrik Röver en solitario en la sala Rock & Blues, espacio que parece tener visos de convertirse en todo un referente para este tipo de sonidos. El líder de Los Deltonos se cansó de reivindicar el rock americano cantado en castellano armado de su acústica, su armónica, sus nada convencionales letras y un peculiar sentido del humor salpicado con cierta socarronería. Una de las figuras más interesantes del panorama nacional tanto por trayectoria como calidad de su propuesta, aunque tal vez parte del público del pasado jueves no fuera el más adecuado.

Un día después la acción se trasladaría a la Sala Las Armas. The Congress, joven banda de Richmond que venía avalada por enormes elogios, serían los encargados de abrir el concierto en la noche del viernes. El cuarteto saldría al escenario de Las Armas a las 22:00 en punto de la noche, cuando todavía estaba por llegar el grueso de los asistentes. Mal endémico en la ciudad del Cierzo este de la impuntualidad en los conciertos al que hora parece añadirse el de un público con más ganas de hablar con los compadres que de ver a la banda que está sobre el escenario. Bien es cierto que la música de The Congress, que aúna la esencia del rock americano con la improvisación y el jazz, no parece hecha para todos los paladares, pero aquellos que llegaron tarde y los que se pasaron el concierto cotorreando no tienen ni idea de lo que se perdieron. Menuda delicia ver a estos músicos como la copa de un pino desgranar su repertorio junto a versiones como «Killing Me Softly» o el homenaje a Leonard Cohen, cuya muerte se había conocido esa misma mañana, con una prácticamente improvisada «Hallelujah». Esperemos que vuelvan y podamos verles en mejores condiciones.

Tras un cambio de backline a la velocidad de la luz, Dead Bronco tomaron el escenario para organizar la fiesta. Los getxotarras pusieron la sala patas arriba, haciendo bailar a todo bicho viviente. Desde luego el combo ha sabido recoger la tradición del country más festivo e insuflarle la potencia del rock, lo que les convierte en uno de los mejores grupos para disfrutar en vivo que servidor haya visto últimamente.

La última de las jornadas, la del sábado 12, comenzaría con más público que la noche anterior y con los locales Juanita Calamidad, banda que por ciertos contratiempos que no vienen al caso apenas pudimos disfrutar. Aunque sí que llegamos a tiempo de ver una versión de «Hush» que encendió los ánimos del público.

A las 22:30 saldrían al escenario The Kleejoss Band. Son ya unos cuantos los conciertos que llevamos vistos del cuarteto, pero no por ello nos cansamos de ellos. La nueva formación les ha dado un punto adicional de potencia, y aunque el sábado tal vez el sonido estuviera para mi gusto un poco flojo al principio, cuando se tienen la cantidad de hits potenciales que posee esta gente solo es cuestión de dejarse llevar y simplemente disfrutar. Y eso es precisamente lo que hicimos, abandonarnos a las canciones de uno de los mejores grupos nacionales en su estilo de estos momentos. The Kleejoss Band contaron además con un invitado muy especial, Sergio Martos de Schizophrenic Spacers, que subió al escenario para cantar «Baba O’Riley».

Tras el orgullo local vendrían los cabeza de cartel, unos Los Deltonos que repetían en la ciudad después de aproximadamente un año desde su anterior visita. No sé qué ocurre con esta banda, pero después de tanto tiempo todavía existe una cierta polémica entre la gente que los conoció en sus inicios respecto a los sonidos que la banda practica actualmente, cuando lo cierto es que ya son años dándole al rock americano de raíces. Que se lo pregunten al bueno de Hendrik, que ya el jueves en su concierto en solitario tuvo que escuchar a alguien pedirle «Soy un hombre enfermo». En cualquier caso la realidad de Los Deltonos es esta, la tomas o la dejas, pero nadie podrá acusar a los cántabros de no saber lo que se traen entre manos. La banda suena potente y muy engrasada, sin fisuras, y no hay duda de que saben calentar a un personal que ya a esas horas tenía ganas de juerga. Y una hora y media después cuando abandonaron el escenario tras… sí, «Soy un hombre enfermo», nadie pudo sentirse defraudado. Ellos cerraron la persiana de manera impecable y ahora esperaremos doce meses para ver qué sorpresas nos depara el festival el año que viene.

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