Electric Mary – Zaragoza (Sala King Kong 6-10-2016)

Arrancaba el pasado jueves en Zaragoza una nueva visita de los australianos Electric Mary a nuestro país. El quinteto de Melbourne, a pesar de lo anunciado, acabaría actuando en solitario ya que los teloneros previstos, el trío madrileño Última Experiencia, se vieron obligados a posponer en un día su visita a la capital aragonesa.

Y a pesar del supuesto y famoso ambiente «pre-Pilares» que la ciudad debía estar viviendo, la coincidencia con el dichoso fútbol, el ser una fecha entre semana y, por qué no, la cercanía con las citadas fiestas patronales eran factores que sembraban la duda ante la respuesta que el público rockero zaragozano iba a tener ante la cita. Finalmente y sin llegar al poder de convocatoria de otras ocasiones, no fueron pocos los que se acercaron a la Sala King Kong, aunque bien es cierto que debían haber sido muchos más.

Ajenos a todo esto, a pesar de que esta fuera la segunda visita a la ciudad en menos de un mes que realizaba el bajista Alex Raunjak (la anterior tuvo lugar con la banda que lidera, Dirt River Radio, hace un par de fines de semana como ya comentamos por aquí), Electric Mary salieron al escenario tres minutos pasadas las 22 horas dispuestos a no hacer prisioneros. Hilvanando un tema tras otro sin apenas pausas ni descanso, la banda sonó compacta y sobre todo potente. El citado Alex y el vocalista Rusty derrochando actitud y esa dupla de guitarras formada por Pete Robinson y Brett Wood que no pararon de escupir riffs y solos incendiarios lograron calentar a un público que cedió las primeras filas a una legión de fotógrafos, pero que no paró de jalear a la banda en la hora y media de concierto (incluido algún que otro garrulo que siempre se cuela en la fiesta con sus supestas gracias a voz en grito). Rusty, abandonando y regresando al escenario en repetidas ocasiones, tal vez parecía el más cansado del quinteto, pero eso no le impidió improvisar unas estrofas del «Lazy» de Deep Purple mientras hacía las presentaciones de la banda, justo antes de atacar con la rabiosa interpretación de «My Best Friend», canción que cerró momentáneamente su set antes de los bises.

Un set del que, por cierto, parece que extrajeron algún que otro tema de los que llevaban anotados. Tampoco resulta extraño teniendo en cuenta que era la primera noche del tour y que lo habían dado todo sobre el escenario. Desde luego no hubo queja por parte del público, y los que estuvimos en su primer concierto en la ciudad del Cierzo no lo recordamos tan satisfactoriamente.

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