‘One More Time With Feeling’ de Andrew Dominik

Dicen que no hay una tragedia mayor que la de sobrevivir a tus hijos, algo que Nick Cave ha experimentado en sus propias carnes cuando en julio del pasado 2015 uno de sus vástagos se precipitaba por un acantilado en Brighton. Algo así por fuerza tiene que influir en tu vida, en tu día a día, y además para siempre.

Tal vez por ello, el proyecto que comenzó como una lanzadera para «Skeleton Tree», el nuevo disco de Nick Cave & The Bad Seeds, acabó tornándose finalmente en un relato del dolor y el desgarro de una familia que trata de sobreponerse a la pérdida de uno de sus miembros. Sí, ahí están las canciones del nuevo álbum, pero vienen rodeadas por diversos testimonios de Cave, su esposa e incluso de alguien tan cercano como Warren Ellis, su mano derecha desde mediados de los 90.

Rodado prácticamente en su totalidad en un espartano blanco y negro, Andrew Dominik no nos muestra a las claras la tragedia desde el primer momento. Sabemos que está ahí, que indirectamente se está hablando de ello, pero no es hasta la parte final del metraje cuando se trata abiertamente el tema (y por qué no decirlo, cuando al espectador con un mínimo de sensibilidad se le queda el corazón encogido). Que Dominik lo adorne con algunas imágenes de gran belleza no hace sino acrecentar esa sensación de dolor y la empatía del que asiste desde su butaca a tan íntimo striptease emocional.

Lo que sí descubrimos desde el comienzo es a un Nick Cave vulnerable, alguien que transmite incluso una imagen de fragilidad cuando sus palabras parecen no fluir con facilidad. Lejos de aquella imagen de oscuridad con la que se relacionaba al australiano, lo que vemos es a un ser humano como cualquiera tratando de continuar con su vida. Y en medio de todo, unas canciones que dadas las circunstancias adquieren ciertos tintes proféticos.

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