Knee-Jerk Reaction + Critikill + Days N’ Daze + Leftöver Crack – Glasgow (Audio 09-08-16)

Aunque me esforcé para verlos hace tres veranitos, en un barco parisién (!), lo cierto es que había interés por volver a ver a Leftöver Crack, toda vez que tenían en la calle su primer álbum en más de una década.

En cualquier caso, primero estuvieron Knee-Jerk Reaction, grupo local un tanto anacrónico, pues parece seguir anclado en 1994. Además, sus incursiones en el ska resultan forzadas, mejor harían en concentrarse en el hardcore melódico. No obstante, su propuesta cundió más que la de Critikill, en quienes la agresividad vocal pareció injustificada y fuera de lugar.

El listón subiría nuevamente con Days N’ Daze, aunque solo fuera por lo pintoresco (y D.I.Y.) de su alineación: aparte de una guitarra acústica y una trompeta, hacen gala de una tabla de lavar, como la que exhibían Throw Rag hace unos años, y de un bajo artesano que, al parecer, se denomina bidófono o washtub bass. Anécdotas al margen, su descarga fue bien recibida por el público escocés, sobre todo cuando optaron por guiños destroyer que rozaron el proselitismo, por ejemplo al dar cuenta de alguna bebida de alta graduación (presumiblemente un artefacto local), bien ayudados por el público. Aunque tal vez brille menos que el «frontman», lo cierto es que el gran activo de la banda es la versátil Whitney Flynn, que lleva al cuarteto en volandas cuando la ocasión lo precisa. Con todo, la versión de NOFX («Linoleum», para más inri) no pegaba ni con cola.

Y por fin tuvimos en escena a Leftöver Crack, quinteto neoyorquino pionero en la fusión del ska/punk… con el death metal, o casi. Vaya por delante que «Constructs of the State» (Fat Wreck Chords, 15) no llega, ni de lejos, a esa obra maestra que es «Fuck World Trade» (Alternative Tentacles, 04), pero sí resulta un disco digno. Asimismo, se agradeció volver a ver en escena al guitarrista Brad Logan, que no compareció en la ocasión anterior, quién sabe si por problemas de visado. La visión nihilista de Leftöver Crack permanece intacta después de todos estos años, de ahí que se marquen temas como el misántropo «Stop the Insanity» o «Life is Pain», contra la reproducción humana. Como era de esperar, las melodías son tan pegadizas como de costumbre, e incluso algunas rezuman cierto optimismo, como «Vicious Constructs», para lucimiento de su batería. También sorprendió la incorporación de un teclado, lo cual permitió no solo aportar matices a ciertas piezas, sino también que el vocalista Stza, en su afán por esquivar los tópicos de las estrellas del rock, pudiera mostrarse indiferente e incluso un pelín apático. Ahora bien, no se cortó a la hora de tomar el pelo a algún compañero de grupo, o de recurrir a versiones de Choking Victim (embrión de Leftöver Crack), como esa «Infested» que bien pudiera ser la canción con más gancho de la historia del subgénero. Menos esperable fue que echaran mano de Cyndi Lauper, pero «Money Changes Everything» es perfectamente coherente con su opinión sobre el vil metal, expuesta con detalle en «Money» («el dinero mata, el dinero viola, el dinero miente, el dinero odia»). Esta falta de ambages no se notó en los comentarios entre canción y canción, escasos, y que dejaron para el final, al presentar su tema estrella, el odio a la policía: con Days N’ Daze en escena, daba comienzo «Gang Control», y desde Rodney King hasta Mike Brown, pasando por Iñigo Cabacas, nadie podría disimular una sonrisa de complicidad. Leftöver Crack han vuelto, y aún les queda cuerda para rato.

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