20 años de polvo: Screaming Trees y ‘Dust’

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Si hablamos de bandas tocadas con la mala suerte, Screaming Trees podría ser uno de los ejemplos con foto ilustrando la entrada de la enciclopedia. Y es que los Trees fueron una de esas bandas de la escena de Seattle de los primeros 90 que nunca alcanzaría el exito masivo. No fue la única, claro, pero sí fue una de las pocas que teniéndolo todo para triunfar se quedó a medio camino.

No obstante, Screaming Trees no fueron una banda modélica hasta que se separaron al acabar aquella década mágica en cuanto a lo musical. De hecho Mark Lanegan ya había lanzado algún que otro álbum solista (material mucho más interesante que cualquier cosa que ha editado en los últimos años, por cierto), y los hermanos Conner tenían proyectos paralelos con los que entretenerse. Sus obras pre Epic Records tampoco es que fueran para tirar cohetes y, casualidad o no, hasta que Barrett Martin no sustituyó a Mark Pickerel con las baquetas, el nombre de Screaming Trees no empezó a resultar familiar a los melómanos.

En 1992, en plena efervescencia grunge, la banda se descolgó con “Sweet Oblivion”, una obra fundamental de ese período que contenía ese imbatible single titulado “Nearly Lost You”; las cosas empezaron a cambiar para el grupo, pero sin embargo hoy en día es su continuación “Dust” el que debería ser considerado como su obra cumbre.

Editado el 25 de junio de 1996 -acaba de cumplir 20 años-, “Dust” acabaría siendo el canto del cisne de Screaming Trees (a pesar de que, como sabrán los más fanáticos, la banda llegaría a registrar una serie de temas destinados a ser su continuación que no llegaron a ver la luz de manera oficial, aunque gracias a internet están al alcance de cualquiera desde hace tiempo). Es un disco con una atmósfera especial y, aunque en su momento lo considerara inferior a “Sweet Oblivion”, hoy en día reconozco que está a años de luz de casi cualquier cosa que manufacturó la banda. La producción de todo un George Drakoulias convirtió canciones como “All I Know”, “Dying Days”, “Sworn and Broken”, “Witness”, “Traveler” o “Gospel Plow” en una de las colecciones de composiciones más impresionante de aquella época. Una banda en estado de gracia y un productor con la visión adecuada para plasmar sobre los surcos sus ideas, eso es ni más ni menos lo que nos encontramos en “Dust”. Supongo que habrá que agradecer que las primeras sesiones con el productor Don Fleming no resultaran satisfactorias y la banda decidiera echar mano de Drakoulias.

Curiosamente la entrada de la Wikipedia dedicada al disco se refiere a “Dust” como “el álbum más exitoso de su carrera”. Quién sabe por qué demonios su sello decidió deshacerse de ellos en ese preciso momento (lo más probable es que para entonces la industria ya estaba superando el grunge y un grupo de Seattle que no fuera Pearl Jam ya no interesaba). Pero ya sabemos que la industria discográfica siempre ha sido un ejemplo de miopía e ignorancia. En cualquier caso, Screaming Trees lo estuvo presentando en directo durante cerca de dos años con un tal Josh Homme como segundo guitarrista (período en el que seguro que tomo nota mental de muchas cosas). Después de esto, ya no volverían a girar juntos, y tras otro par de años de silencio en el 2000 se anunció oficialmente el fin de la banda. El resto es historia, como suele decirse, pero al menos podemos seguir recurriendo a “Dust” y su enigmática portada de vez en cuando.

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