Brother Hawk – ‘Big Medicine’ (Brother Hawk 2016)

La cantidad de nuevas bandas que nos están llegando desde los Estados Unidos en los últimos años comienza a ser inabarcable, y a veces separar el grano de la paja resulta complicado. Los penúltimos en unirse a esta lista se llaman Brother Hawk, vienen desde la ciudad de Atlanta y la decena de canciones contenidas en «Big Medicine» conforman su debut discográfico.

Podría decirse que este joven cuarteto se mueve por las coordenadas del rock sureño, pero despacharse su debut simplemente con esa etiqueta sería quedarse tal vez un poco corto. Aquí hay bastante de eso, pero sin duda hay también otras cosas.

El grupo está formado por J.B. Brisendine a la guitarra y voces, Nick Jones a los teclados y coros, James Fedigan al bajo y JC Bartlebaugh a la batería; además en la grabación participa el padre del vocalista, Joe Brisendine Sr., que aporta todas las armónicas que pueden escucharse en el disco. Como curiosidad mencionar que el disco está masterizado por Billy Joe Bowers, veterano técnico que ha trabajado con infinidad de bandas entre las que se encuentran Chris Cornell, Johnny Cash, Mastodon, Pearl Jam, Blackberry Smoke, Metallica, Bad Religion, AC/DC o Supersuckers.

Brother Hawk como decíamos antes no es una banda de rock sureño al uso. Su sonido es bastante personal y parece envuelto en una bruma de melancolía, como si en su subconsciente hubieran hecho mas mella los Lynyrd Skynyrd más introspectivos en lugar de los más cerveceros. No encontramos aquí por lo tanto temas con riffs y estribillos facilones, de esos que atrapan rápido pero que empalagan enseguida. Lo suyo es más bien una controlada intensidad que se desboca lo justo, a pesar de que en varios momentos podamos intuir el espíritu del Neil Young más distorsionado asomando por las composiciones. La presencia de los teclados de Nick Jones los emparentan también con los Gov’t Mule post Allen Woody y dan profundidad a unas canciones en las que cuesta entrar, pero que si te pillan con el estado anímico adecuado son capaces de acertarte justo en el centro de la diana.

Personalmente me quedo con la intensidad de la propia «Big Medicine» y «No Room to Rust», temas ambos que parecen perfectamente entrelazados, o con «Haywood Heartache» y «Scarlett», la dupla que cierra el disco con bastante carga de profundidad. Se echa en falta un poco más de chicha, pero merece al menos la escucha.

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