Black Stone Cherry – ‘Kentucky’ (Mascot 2016)

Cuando hace más o menos una década surgieron Black Stone Cherry, algunos sectores de la prensa musical les dieron la bienvenida como a una de las promesas más sólidas para el futuro de la escena rock. Y realmente parecía que la banda atesoraba el suficiente potencial como para convertirse en uno de los puntales jóvenes del estilo en algún tiempo. A la vista de todo esto, para mí la edición en 2008 de su segundo trabajo, «Folklore and Superstition», resultó una pequeña decepción: allí se veía a una banda que luchaba por conjugar sus influencias más clásicas con todo lo asimilado en la década de los 90, sin llegar a decantarse claramente por ninguna de esas dos inclinaciones. A partir de ahí me desentendí un poco de sus posteriores trabajos, donde Black Stone Cherry fueron directos a por un sonido más accesible.

No sé si el mío es un caso similar al de mucha otra gente, pero la cuestión es que Black Stone Cherry han decidido para su quinto trabajo volver a sus raíces. Y lo hacen ya desde el simbólico título genérico del álbum -«Kentucky», homenaje a su estado natal- y registrando la obra en el mismo estudio en el que la banda grabó su debut, también en su misma región.

Integrado por trece temas -incluyendo una curiosa versión del «War» escrito por Norman Whitfield y Barrett Strong y popularizado por Edwin Starr-, puede decirse que efectivamente «Kentucky» es en cierta manera un regreso a la música con la que descubrimos a Black Stone Cherry. Tal vez suenen ahora más duros que en sus dos primeras obras gracias a una producción para mi gusto excesivamente «contemporánea», pero si rascamos sobre la capa superficial encontramos esas influencias sureñas de las que la banda siempre ha hecho gala. Aunque mucho más en la superficie están esos sonidos heredados directamente de las bandas que la industria metió en el saco del grunge.

Black Stone Cherry siempre han sabido además construir estribillos que enganchan, y en «Kentucky» seguimos encontrando bastante de esto, aunque esa búsqueda de la melodía vocal perfecta puede resultar estomagante en algunos momentos. En este contexto, la acústica de aires tradicionales «The Rambler» con la que cierran el disco no pasa de mera anécdota.

Sí, Black Stone Cherry han vuelto por sus fueros… y yo vuelvo a opinar lo mismo: ganarían enteros si se decantaran por su herencia más clásica.

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