The Kleejoss Band – Zaragoza (Sala King Kong 7-5-16)

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En estos días en los que parece que la música en directo nos atraiga solo a unos pocos, en los que incluso este tipo de manifestaciones culturales (y me gustaría subrayar lo de culturales) parecen perseguidas por normativas sin ningún sentido, da gusto ver una sala repleta de público para arropar a una banda local, vibrando con ella y subiendo la temperatura de un local que pocas veces he visto con una concurrencia similar en número. Tendremos pues que contradecir la expresión, porque The Kleejoss Band sí son profetas en su tierra. Y además con todo merecimiento. Su nuevo «River Sound Unleashed» nos muestra a un grupo que parece estar atravesando un momento muy dulce y que ha plasmado en esta colección de canciones -y sin desmerecer a sus predecesores- probablemente la mejor música que nunca haya compuesto.

La papeleta sin embargo no se antojaba fácil: tocar frente a tu público puede ser un arma de doble filo, porque exige un algo extra que puede empujar al nerviosismo al más templado. Y no sé si The Kleejoss Band salieron nerviosos al escenario de la sala King Kong el pasado sábado, pero si así fue desde abajo no se notó. A eso de las 21:55 el cuarteto tomaría el escenario para ir desgranando íntegro su tercer disco, aunque intercalando de vez en cuando canciones de las dos obras anteriores como «Desert Blues» (con un fragmento de «War Pigs» intercalado), «Black Molasses», «Everything Runs», «The Ballad of the Working Class Man», un «Susquehanna Valley Summertimes» con caída de un desbocado Luis Kleiser incluida, para acabar con los casi nueve minutos de «River Sound Unleashed» una hora y veinticinco minutos después.

Aún volverían The Kleejoss Band al escenario ante un público que a pesar del calor tenía ganas de más, ofreciendo cuatro bises compuestos por «Villa Modesta», el celebrado clásico de Neil Young «Like a Hurricane», «No Glam in Rock & Roll» que es uno de los temas preferidos del grupo para el que esto suscribe y «I Didn’t See the Waterfall» que, esta vez sí, puso punto y final a eso de diez minutos para la medianoche a un concierto en el que nos divertimos tanto público como banda. El resultado un público feliz, una banda satisfecha y verdadero ambiente de fiesta. Como los grandes, vaya.

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