Stonerider – ‘Hologram’ (Stonerider 2016)

Procedentes de la ciudad sureña de Atlanta, Stonerider se formaron alrededor del vocalista-guitarrista Matthew Tanner y el batería Jason Kutzky en 2007, para debutar discográficamente tan solo un año más tarde; cuatro años después, en 2012, lanzarían su segundo trabajo, y nuevamente han dejado pasar cuatro años para editar la continuación de aquel, «Hologram». Y tengo que empezar reconociendo que pocos discos me han descolocado tanto en los últimos tiempos como este, el tercer trabajo de esta banda que cuenta con fans ilustres como sus paisanos Blackberry Smoke, con quienes han girado anteriormente (también han actuado junto a nombres como Waren Haynes, Uriah Heep, Graveyard o Blue Öyster Cult entre otros). Hasta tal punto me descoloca esta obra que me siento incapaz de asignarle ninguna etiqueta estilística. Lo que sí puedo decir es que he acabado enganchado a «Hologram».

Y tal vez sea por esa distancia temporal que mencionábamos entre cada uno de sus tres discos por la que podemos apreciar una evolución notable en su música. En cualquier caso, diría que Stonerider se mantienen ahora mismo en un punto equidistante entre los Pink Floyd de obras como «Wish You Were Here» y las bandas sureñas más inclinadas hacia las jams, pasando de soslayo por territorio de The Who, si es que todo esto tiene algún sentido. Algo sorprendente además por cuanto sus anteriores lanzamientos, «Three Legs of Trouble» (2008) y el doble «Fountains Left To Wake» (2012), eran álbumes de un sonido de rock clásico, más energéticos y contundentemente rockeros. ¿Qué les ha ocurrido en el camino? Aparte de las nuevas incorporaciones (primero el multi-instrumentista y a la sazón productor de sus dos últimos trabajos, Adam McIntyre, y después el teclista Noah Pine), lo desconozco. Lo que sí está claro es que lo que allí era robustez, aquí adquiere una cualidad casi etérea.

Y ahora debo reconocer -de nuevo- que al principio no le pillaba el punto a estas ocho canciones, aunque tras varias escuchas descubrí que casi sin darme cuenta me había visto atrapado por composiciones como «Undertow», «War, Traffic, and Blind Faith» o «Elevator Operator» (y menciono estas tres casi al azar). La banda registró el disco en directo, algo que de alguna manera se transmite en la grabación. Aquí Stonerider se dejan llevar y dan rienda suelta a las composiciones, por lo que no es raro que nos encontremos con largos desarrollos instrumentales o solos de guitarra y teclado orgiásticos; todo esto se traslada obviamente al minutaje, alcanzando un par de canciones los diez minutos de duración y con un único tema por debajo de los cuatro.

A estas alturas estoy seguro de que el lector se encontrará totalmente desorientado. Pues por clarificar diré que estamos ante el típico disco al que hay que darle una segunda (o una tercera, o una cuarta,…) oportunidad. Y naturalmente, que escuche sin prejuicios «Hologram», aunque teniendo claro que tampoco estamos ante una obra para todo tipo de público.

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