Psychopunch – ‘Sweet Baby Octane’ (SPV 2015)

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De mediados a finales de los años 90 fue una época efervescente para el rock en Escandinavia, con grupos interesantes y discos rotundos apareciendo casi cada semana. Una era dorada que brilló con fuerza durante unos cuantos años, hasta que el fulgor se fue apagando paulatinamente, mientras aquellos sonidos eran relevados por otras corrientes no menos interesantes -algún día alguien tendrá que hacer un estudio sociológico de por qué surgen tantos movimientos musicales y tan buenas bandas por aquellas latitudes-.

Y aunque Psychopunch fueron incluidos con frecuencia en aquellas corrientes que revisitaron el «high energy» de Detroit o de las Antípodas, lo cierto es que el sonido de esta banda poco tenía que ver con lo que hacían las tres bandas más destacadas de aquella hornada, The Hellacopters, Gluecifer o incluso Backyard Babies (aunque estos últimos siempre fuesen un poco a su aire). Lo de Psychopunch era algo más cercano tal vez al punk rock, más duro y machacón.

Sin embargo, o tal vez precisamente por ello, al contrario que muchos de aquellos grupos, Psychopunch se han mantenido durante todo este tiempo lanzando discos con regularidad y manteniendo un estatus de grupo de culto. «Sweet Baby Octane», su nueva entrega discográfica, llega dos años después del anterior «Smakk Valley», y como se puede apreciar por la portada nos encontramos con los Psychopunch de (casi) siempre. Incluso han contado con la producción de Pelle Saether (No Fun At All, Bombshell Rocks, V8 Wankers), viejo amigo de la banda que ya ha trabajado con ellos en anteriores lanzamientos.

En esta su undécima obra de estudio, Psychopunch han sabido alternar inteligentemente temas de puro punk’n’roll con sentidos medios tiempos. Con esto Psychopunch logran cierta variedad que el oyente agradece, porque esto era precisamente lo que tal vez se echaba en falta en sus primeras obras. Se atreven incluso con la pseudo-vaquerada, en una inopinadamente inspirada «When You’re Out of Town», la ¿balada? pura y dura («Drinking Alone»), e incluso un dueto en clave punk-rock con la pin-up Clare Von Stitch («Forever and a Day») les queda niquelado.

Pero aunque estos temas sean meritorios, donde mejor se deselvuelven Psychopunch es en los temas más duros, como por ejemplo el citado «Forever and a Day», «Masquerade», el muy Iggy Pop-esco «So High», «Ive Been Around» o el gamberro «On a Night Like This (Hell Yeah)». Y es que hay que reconocer que estos tipos saben componer estribillos pegadizos.

Probablemente con «Sweet Baby Octane» Psychopunch no lograrán emerger de esa situación de banda de culto en la que se encuentran, pero estamos ante un disco bastante resultón que bien merece un poco de atención.

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