Entrevista a Remi Carreres (Coleccionistas)

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«Entre los músicos de mi generación hay mucho reaccionario, gente que despotrica de la música actual con un desprecio brutal…»

El año pasado vio la luz el debut del trío valenciano Coleccionistas (Demian Records), que forman Víctor Ramírez y Jorge Pérez, del que ya dimos cuenta aquí. Aprovechando que el disco se está colando en todas las listas de los mejores discos del 2015, hablamos con uno de sus miembros: Remi Carreres, que además ha grabado, producido y mezclado el disco.

No hay duda, Remi Carreres es un tipo interesante. Una de esas personas con las que resulta fácil hablar de cualquier cosa y con quién te irías de cañas sin dudarlo. De tono amable y cordial, disfruta hablando de música y huye de la respuesta estereotipada.

Para ser alguien que ha formado parte de grupos que cosecharon cierto éxito, como Glamour o Comité Cisne en la década de los ochenta, es agradable constatar que aún sigue teniendo la inquietud y la ilusión del que recién acaba de empezar. No hay nostalgia en su voz, y carga duro contra algunos compañeros de generación. «Entre los músicos de mi generación hay mucho reaccionario, gente que despotrica de la música actual con un desprecio brutal… De hecho la primera vez que oí el termino indie, aplicado a la música española, fue en un entorno así; hablaban de los grupos indies con desprecio y pensé que ahí podía haber algo interesante (risas)». Aprovecho la coyuntura para preguntarle qué opinión le merece toda esta locura del indie, el indie-mainstream y las diversas taxonomías actuales. «¿Qué es el indie? Es que no acabo de entenderlo. Todavía no entiendo el sentido que tiene esta etiqueta en España. Se aplica indiscriminadamente tanto a grupos que están en una multinacional como a los que no. Cabe desde gente como… [duda un momento] no sé, desde Russian Red, por ponerte un ejemplo, hasta Vetusta Morla, que no tienen nada que ver. Así que el termino indie no me aporta ninguna información… En general los grupos españoles que están de cabeza de cartel en los festivales tienen ese rollo del rock guitarrero y épico de finales de los 90 pero mezclado con… me van a matar por esto (ríe)… con unos vocalistas con unos tics que me recuerdan en algunos aspectos a Héroes del Silencio (risas)». Nada más que añadir. Como decía respuestas lucidas y sin ningún tipo de tabú, que quizás molesten a algunos pero que, en opinión del que escribe, es una grata anomalía en un panorama cada vez más poblado por músicos tan elocuentes como un futbolista del Real Madrid. «Para mí el grupo español que siempre fue muy por delante de todos los demás y que aún a día de hoy me parecen muy reivindicable es Radio Futura».

En los noventa Carreres se mudó a Madrid, trabajó como técnico de sonido y a la vez que rechazaba participar en otros proyectos («Estaba cansado de los roles asumidos que surgen en los grupos, el corsé que eso supone»), empezó a publicar canciones con regularidad como Jean Montag, una suerte de electrónica/ambient que ha ido evolucionando con los años. «Empezó a interesarme la electrónica al escuchar un disco de David Sylvian [líder de Japan], del que siempre he sido muy fan, llamado Blemish. A partir de ahí vinieron más nombres, por ejemplo Fenezs, James Murphy, etc. pero en la grabación del disco de Coleccionistas el nombre que más surgió fue el de Eno, la época más pop de Brian Eno me encanta. Intentamos optar por hacer las cosas de un modo diferente y quizás pueda decirse que ese fue nuestro mayor referente, no ya tanto la música en sí de Eno, como la forma de enfocar las grabaciones». Y es que el disco se gestó de un modo poco habitual. Tanto Víctor Ramírez como Jorge Tortel se dejaban caer por casa de Remi para grabar ideas y bocetos que iban surgiendo y que luego este construía y vestía con loops, programaciones y sobre todo una elegancia descomunal, como puede apreciarse en el disco, donde todo parece estar cuidado al milímetro. Solo hace falta tener el vinilo en las manos para darse cuenta del cariño con que han tratado a su producto en todo momento.

El resultado: canciones de apariencia y estructura sencilla, de corte pop, pero que esconden algo más. Si en los demás proyectos de Jorge Pérez, como Tortel o Maderita, lo que prima es la instrumentación orgánica y reposada, con una temática introspectiva, en Coleccionistas las canciones miran hacia fuera e invitan a bailar, temas con multitud de capas donde la guitarra cede el protagonismo a los sintetizadores, teclados y programaciones que van formando loops y líneas de obstinatos que crean un mosaico característico muy rico en matices. Las bases rítmicas son maximalistas y vienen a la memoria nombres como Arcade Fire o incluso Churches. «Cada uno tiene sus propios grupos fetiche, pero si, Arcade Fire o Churches son grupos que me gustan bastante. Aunque quizás si tuviera que decir un grupo en el que coincidimos todos sería Talking Heads». Es curioso que los nombres que surgen estén tan lejos de las coordenadas estéticas de los proyectos anteriores que cada uno de los miembros ha tenido o tiene en la actualidad, por eso Coleccionistas funciona también (y tan bien) como vehículo reivindicativo de tres músicos inquietos y en constante expansión.

Al parecer, esta aventura que empezó una noche de verano en un concierto de La Habitación Roja (tocaba también Tortel), donde Remi Carreres se subió al escenario a tocar con ellos una versión de Glamour, tendrá continuidad: «Ya hemos maquetado un par de temas nuevos y probablemente para el año que viene haya nuevo disco, pero de momento está todo en fase embrionaria». Al parecer el modelo de trabajo será el mismo. «Lo único que tenemos claro es que no habrá nada predeterminado, iremos canción a canción, sin ningún prejuicio establecido y sin ninguna idea previa en cuanto a cómo queremos sonar».

Llegados a este punto la conversación deriva en el tema de actualidad. «Siempre he sido muy fan de David Bowie, desde los quince años. Y al principio siempre iba de culo con él, me explico, cuando creo el personaje de Ziggy yo flipaba con las arañas de Marte y de repente entierra al personaje y saca otro disco que no tiene nada que ver. Visto en retrospectiva eso es lo que más me gusta de él. Obligaba a los fans a seguirlo a él y no al revés. Ese modo de entender la música nada complaciente me parece una buena idiosincrasia». Si en su debut ha estado siempre presente la sombra de Brian Eno y David Byrne, quizás en el siguiente lo esté la estrella de Bowie; y quién sabe, tal vez dentro de un año, estemos hablando de un nuevo disco del trío ubicado en unas coordenadas totalmente distintas.

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