Jim Jones and The Righteous Mind + Henhouse Prowlers – Zaragoza (Las Armas 4-3-16)

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Este pasado fin de semana se celebraba la segunda edición de Blues Armado, iniciativa que pretende atraer a Zaragoza las mejores propuestas del blues actual y sonidos hermanos. En la primera de las jornadas, la del viernes 4 de marzo, el variado cartel reunía a los locales Jamie Ricketts & The Blues Willies con su blues al estilo de Chicago, a los norteamericanos Henhouse Prowlers con su bluegrass y a Jim Jones and The Righteous Mind, el nuevo proyecto del británico que dejando atrás la Revue se mueve por terrenos más experimentales.

Pasados cinco minutos de la hora oficial de inicio y ante todavía un público escaso, Jamie Ricketts & The Blues Willies daban comienzo a la velada. Banda formada por músicos curtidos en la escena jazz local, su interpretación del blues es bastante clasicista y con algunos toques jazzisticos que delatan su formación. Con un repertorio también clásico donde destacan standards como «Got My Mojo Workin'» o la sorprendente versión de «The Way You Make Me Feel», el tema del inmortal Michael Jackson, la banda supo calentar el ambiente con su impecable ejecución y meterse al público en el bolsillo mientras los rezagados iban llegando a la sala principal de Las Armas.

Hacia las 23:00 era el turno de los norteamericanos Henhouse Prowlers, que a pesar de haber recorrido medio mundo con su música nunca habían visitado nuestro país hasta el momento. Los de Chicago dispusieron de una hora para desgranar lo mejor de su repertorio. Su simpatía y lo animado de su bluegrass, que en directo suena más tradicional que en disco, hicieron que buena parte del respetable se pusiera a bailar con su maestría a los instrumentos. Banjos desbocados, dobros magistrales, guitarras clásicas echando humo y un sólido contrabajo además de la alternancia a la voces, hicieron que el público no se aburriera con un show que a priori pudiera resultar más indigesto para los neofitos de la música de raíces norteamericana. El detalle curioso lo pusieron con la versión del «Fire» de Jimi Hendrix, tema que fue el más coreado pero únicamente por tratarse del más reconocible.

El último nombre del cartel era el de Jim Jones and The Righteous Mind, nuevo proyecto del veterano músico británico que debutaba en nuestro país con la primera de las tres fechas que iba a ofrecer durante el fin de semana. Algunos despistados seguían hablando de la Revue antes de comenzar el concierto, imagino que con la esperanza de que el combo rescatara parte de ese período. Jim Jones sin embargo se caracteriza por no haber repetido esquemas en sus sucesivos proyectos, algo que podrá gustar más o menos, pero que desde luego demuestra que es un músico de caracter inquieto.

Abriría el combo de manera contundente y haciendo gala de sonidazo, plantando ante el público una muralla sónica oscura que personalmente me dejó bastante sorprendido porque su único lanzamiento hasta el momento, los tres temas que conforman el «Boil Yer Blood EP», siguen una línea bastante más experimental. Me vendrían a la cabeza en estos primeros compases Thee Hypnotics, la pretérita banda que le dio a conocer a nuestro protagonista hace ya más de veinticinco años. Pronto sin embargo tomarían ese camino entre la experimentación y las murder ballads con el que se han dado a conocer, donde las melodías disonantes y los ritmos tribales toman protagonismo en detrimento de las canciones rockeras de estructura más clásica. Es evidente que cuando la banda rebajaba intensidad ganaba en pulso dramático, pero no consiguió conectar del todo con un público que además no conocía el repertorio. Tras la caída accidental del contrabajo, que acabó por los suelos y con su mástil roto (la cara del bajista era todo un poema) y unos cincuenta minutos de descarga, la banda atacó para preparar los bises con el tema más cercano en sonido a lo que podría ser la extinta Revue. Casi sin tiempo para echarlos de menos, Jim Jones and The Righteous Mind volvían al escenario para ofrecer otros dos temas en una línea más rockera, con especial mención al último de ellos, que Jones presentó como una canción contra los gobiernos que dominan nuestras vidas y cuyo título, si no entendí mal, era «Authorishit», cerrando la noche en una orgía decibélica casi stoogiana que hizo que muchos desearan que todo el concierto hubiese discurrido en esa línea. Y es que la propuesta de Jim Jones and The Righteous Mind en directo gana en interés, pero su tono sombrío en exceso desde luego no es para todo el mundo. Esperaremos a próximo lanzamientos a ver por qué faceta se decantan.

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