Enforcer + Wolf + Dynamite – Zaragoza (C.C. Universidad 1-10-15)

Que la cita del pasado jueves fuera triple explica el tempranero inicio del evento en una ciudad que, si a algo está acostumbrada, es a que los conciertos casi nunca comiencen a su hora. Eso y que estuviéramos todavía a jueves explica que cuando a las 19:30 en punto Dynamite se subieran al escenario del Centro Cívico Universidad, apenas una docena de personas estuviéramos presentes en la sala. Al lugar fueron incorporándose paulatinamente más asistentes, en un público en el que se mezclaban algunos veteranos de la escena con las nuevas generaciones de fans del metal y el rock, pero en un número a todas luces insuficiente para llenar un recinto poco habitual, por cierto, pero que cuenta con varios puntos a favor, como su buen sonido sobre todo o su ubicación, pero no olvidemos también el precio bastante razonable de las bebidas.

Como decíamos, Dynamite abrirían las hostilidades con su aspecto de moteros de serie televisiva y su música deudora del legado de AC/DC. Pero a diferencia de la reinterpretación del estilo que hacen contemporáneos suyos como Airbourne por ejemplo, Dynamite siguen más bien los postulados de los grupos surgidos a finales de los 80 que también reivindicaban el sonido de los australianos, como Rhino Bucket o los infravalorados Johnny Crash. Pusieron sin duda la nota más rockera de la tarde-noche, demostrando que el tener enfrente a solo un puñado de personas puede jugar a tu favor, con el cantante-guitarrista Mattis paseándose con su instrumento entre el público. A pesar de que tuvieron algunos pequeños problemas técnicos con uno de los micrófonos y que tal vez se eche en falta algo más de variedad en su sonido, lo cierto es que convencieron.

Siguiendo con la puntualidad británica, a las 20:30 tomarían el escenario los también suecos Wolf, con el menudo y fibroso Niklas Stålvind a torso descubierto y encabezando una banda repleta de clichés del metal. En la hora que permanecieron sobre las tablas, a Wolf les veríamos desplegar un batiburrillo de influencias metaleras que realmente no se sabe muy bien dónde acaban: partiendo de cierto toque oscuro (apuntalado con la decoración escénica inspirada en Nosferatu), Wolf se pasean por el power metal más detestable, sonido que van salpicando con algunas referencias de heavy clásico, pero que personalmente me resulta confuso y con el que no conecté en toda la hora que la banda permaneció sobre el escenario. Dicho de otra manera: me aburrieron mortalmente. Debo señalar que no ocurrió así con la gran mayoría del público, que parecía deleitarse con esa vertiente del heavy metal que para mí no tiene ningún interés, pero que parece gozar con el favor de la mayor parte de los aficionados hoy en día. No obstante me reafirmo: no creo estar perdiéndome nada.

Pero como los protagonistas de la noche eran Enforcer y la cervezas ya iban haciendo su efecto, los cabezas de cartel tuvieron la mejor de las acogidas cuando salieron a escena sobre el horario previsto (así da gusto) a eso de las 21:45. Siguiendo la tónica de esta parte europea del «From Beyond Tour» y sus otros dos protagonistas, no puede decirse de Enforcer que vayan a figurar en las enciclopedias como unos renovadores del estilo, ni mucho menos; dentro de su propuesta revivalista, en el aspecto sonoro tienen cabida clásicos como Judas Priest, Iron Maiden, los Helloween de «Walls of Jericho» e incluso los primerísimos Metallica de «Kill’em All», mientras que estéticamente y salvando las distancias, Olof Wikstrand por ejemplo podría haber audicionado para Venom a primeros de los 80. Es más, es como si el reloj de Enforcer se hubiese parado en el año 1983.

A tenor de lo que digo, al lector le puede parecer que el heavy metal se ha convertido en un estilo inmovilista. Y puede que así sea en gran medida, pero no es menos cierto que también ha encontrado un filón reivindicando su propio pasado para un nueva generación de público joven ávida de emular lo que ha asimilado gracias a Youtube y la era digital. No nos engañemos, es algo que ocurre periódicamente y con todos los estilos, aunque por aquello de que las fotocopias van perdiendo calidad de una generación a la siguiente, uno se pregunta si no se están perdiendo algo al igual que nosotros lo perdimos de los anteriores portadores de la antorcha rockera.

Pero volviendo al asunto, aunque en un primer contacto Enforcer pueden parecer unos buenos continuadores de la rica tradición del heavy metal clásico, lo cierto es que se echa de menos en su música algunos hits que les distingan de sus principales influencias y les hagan únicos. Tampoco ayuda ciertamente que no sean capaces de permanecer más de una hora sobre el escenario, dejando un sabor de boca agridulce para quien esto escribe, aunque para los que madrugamos se agradece la retirada a una prudencial.

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