Stacie Collins – Zaragoza (Las Armas 26-­9­-15)

La verdad es que tenía muchas ganas de ver este concierto, ya que sus anteriores visitas, la última hace dos años, dejaron un muy buen sabor de boca a todos los que acudieron a verles tocar, pero esta vez iba a ser en un escenario más grande, en el que supuestamente podrían explotar más una de sus mejores armas que es la energía desbordante que tiene esta mujer encima de un escenario.

A mi parecer y al de todos con los que hablé durante y después del espectáculo, se cumplieron las expectativas, el huracán Stacie demostró que es un animal de escenario con todas las letras, una energía que no le deja estarse parada en ningún momento de las dos horas de rock puro y visceral que no dejó indiferente a nadie. Máxime, cuando tras una noche de fiesta y llegar digamos algo perjudicados tras celebrar el cumpleaños de su batería y un viaje desde León, precisamente no vinieron a cumplir el expediente, sino que dieron la talla sobradamente, demostrando los años de carretera y el pundonor del que muchos artistas deberían tener envidia.

Naturalmente, quien lleva todo el peso es Stacie, respaldada perfectamente por su marido Al Collins, con el que se complementa perfectamente y apoyadas por su banda de acompañamiento Jon Sudbury y Ryan McCormick, eficaces y solventes todos ellos.

Venían presentando su último disco «Roll the Dice» que en principio salía a la venta en día 1 de octubre, y que cuenta con la participación a las guitarras de Dan Baird, al que podremos ver en breve y Audley Freed (Black Crowes, Cry of Love).
Para venir presentando disco, no nos lo quisieron vender en exceso, ya que tocaron sólo cuatro temas dentro de los más de veinte que compusieron el concierto, dando un repaso a todos sus más conocidos temas amén de varias versiones, desde «Keep your hands to yourself» de Georgia Satellites, al ya habitual «Baby please don’t go», pasando por «Fire» de Hendrix hasta «It’s a long way to the top» de AC/DC en el que acabó tocando subida a la barra situada en la otra punta del local, para dejar claro que lo que le gusta es el contacto cercano con la gente, cosa que demostraron también más tarde, cuando tras recoger se acercaron a tomar algo al local que los había traído y eran ellos los que se acercaban a la gente a agradecernos el haber estado en el concierto y demostrar su satisfacción por que disfrutáramos del espectáculo.

La verdad es que para apreciar el poderío que tienen, los discos te pueden dar una idea pero el directo es uno de esos conciertos que quedan en la memoria como algo complicado de superar.

No se pueden cerrar estas líneas sin nombrar a los locales Srta. Pepis y Mama Kin que fueron los encargados de calentar al personal con su habitual buen hacer, como nos tienen ya acostumbrados.

 

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