Kadavar – ‘Berlin’ (Nuclear Blast 2015)

Kadavar – ‘Berlin’ (Nuclear Blast 2015)
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A estas alturas de la película no creo que un sesudo análisis sobre el estilo y las influencias del grupo que nos ocupa, Kadavar, sorprenda a alguien. Al menos, no a alguien que se prodigue de cuando en vez por esta web o a alguien que esté al día de lo que al rock en general se refiere. De sobra es conocida la trayectoria de este trío de alemanes.

Pero en ese sentido, yo debo reconocer que, aunque  era conocedor de su propuesta, los había escuchado en más de una ocasión y estaba bien enterado de lo que representaban dentro del rock europeo de esta década, no ha sido hasta este su tercer disco, «Berlin», cuando les he prestado verdadera atención. Por tanto, se podría decir que he llegado «virgen» a esta escucha.

Así que, desde ese punto de vista, me gustaría enfocar este escrito desde la más estricta subjetividad. Cuál monólogo de reflexión interior. Quizás reflejando en mayor medida lo que para mí ha supuesto este primer encuentro serio con el grupo, que lo que representa
este «Berlin» dentro de su carrera.

Partiendo de ahí, y siendo claras las imágenes musicales que evocan desde la primera nota de este larga duración (repito que no voy insistir en enumerar sus influencias) debo decir que a mis oídos, y en unos momentos más marcadamente que en otros, la forma de cantar de la voz de Kadavar, esto es,  el señor Christoph «Lupus» Lindemann, recuerda más de lo que yo quisiera no sólo al Ozzy de la primera época de Black Sabbath, sino también al de la carrera en solitario en ciertas armonías vocales. Una de las principales justificaciones, que me permitía yo para no prestarles mucho interés (Óigase «Last living dinosaur», para la primera parte de la premisa y «Thousand miles away from home» para la segunda. Y creo que sin pretenderlo he citado ya alguna de sus influencias).

Pero pasada esa primera impresión e introducido ya en el disco, quiero decir que en absoluto pienso que nos encontremos ante un trío de clones o un vulgar duplicado de un esquema añejo; en absoluto. Todo lo contrario: Kadavar consiguen transcender esa primera fase para alcanzar, un tema tras otro, un olimpo musical al que te trasladan con ellos. No se limitan a repetir canción tras canción un pesado riff que imprima intensidad, pero no originalidad a la receta. El concepto de Kadavar también va más allá.

A mi entender, uno de los aspectos más cuidados por ellos, y de hecho francamente bien conseguido, sobre todo en los solos, es el sonido retro con el que enmarcan sus trabajos (excelente producción técnica); sonido en el que encajan a la perfección las distintas esencias que constituyen su manera de hacer música. En la proporción adecuada, sin excesos (como en el tema «Into The Night» donde envuelven algún momento de sonidos claramente orientados hacia el Space Rock, y cuyo riff inicial sonará familiar a más de uno. Leches… Ya lo he hecho otra vez).

Como no tengo intención de enumerar uno tras otro todos los cortes del disco y alargar esto con mis pensamientos sobre un disco que probablemente sea de lo mejorcito que se ha publicado en un año aún por terminar -obviamente me refiero al mundo del rock en todas sus variedades-, me centraré sólo en dos aspectos más, que creo merecen mención destacada: el bonus track y la portada.

En cuanto al primero, el bonus «Reich der träumer», obligado es decir que se trata de una cover de su compatriota, la atractiva Nico (conocida también por colaborar con The velvet Underground). Si no se conoce la versión original, se tendrá la impresión de estar ante un gran tema que se sale de la línea general de todo el trabajo. Pero si por el contrario, se está familiarizado con la canción original, descubran señores su cabeza quitándose el sombrero y dediquen una reverencia ante lo que estos tres ha sido capaces de lograr con ella, llevándola a su terreno y creando una maravilla digna de mención.

Y en lo referido  a la portada: un acierto que sólo tiene en común con las de los anteriores trabajos la estética retro de los protagonistas. Se agradece la belleza.

Que sigan así.

 

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