Diamond Dogs – Zaragoza (Las Armas 17-9-15)

Reconozco que no tenía ninguna confianza en lo que Sulo y compañía podían ofrecernos en esta gira. Una gira que además marca su regreso a los escenarios tras varios años de ausencia, con lo que el estado de forma de la banda era toda una incógnita. Tenía tan poca confianza que de hecho en un primer momento dudaba sobre asistir o no al concierto.

No ayuda tampoco que el mencionado Sulo junto con el teclista Henrik «The Duke of Honk» Widén sean los únicos integrantes de la era clásica de la banda que permanecen en la formación. Y aunque recordemos que en sus inicios, el concepto de «formación estable» no existía en el vocabulario de Diamond Dogs, entonces había una sutil diferencia: nos visitase la formación que nos visitase, los Stevie Klassons o Boba Fetts de turno eran músicos con carisma y/o presencia escénica, mientras que los actuales son músicos efectivos pero que no le hacen ningún tipo de sombra al cantante.

Y para qué voy a mentir, tampoco he prestado demasiado interés a los discos que la banda fue editando a partir de «Up the Rock», lo que os dará una idea del entusiasmo con el que acogí la noticia de esta gira.

Sin embargo, sí que creo de justicia reconocer que Diamond Dogs fueron una de las mejores bandas de rock and roll de la primera década del presente siglo. Punto. Así que, aunque fuera por los viejos tiempos, debíamos concederles como mínimo el beneficio de la duda.

La cosa comenzaría mal, pero por causas ajenas al propio grupo: el concierto comenzó antes de la hora anunciada, con lo que lamentablemente nos perdimos alrededor de quince minutos de concierto y unos cuatro o cinco temas, entre ellos un «Charity Song» que, en nuestra ignorancia, echaríamos posteriormente mucho de menos. La sala tampoco presentaba sus mejores galas, con una asistencia bastante pobre para un grupo que en otras ocasiones había conseguido reunir a más público en la ciudad. Craso error para los que se quedaron en casa. Aunque estos no sean los mismos Diamond Dogs que grabaron «Too Much Is Always Better than Not Enough», sin discusión uno de los mejores discos de los últimos quince años, Sulo y sus compinches todavía tienen mucho que decir, al menos en directo. Resulta imposible resistirse a ese rock and roll de la escuela Faces que practican (afortunadamente, queda poco rastro de aquel período en el que el conjunto se acercó al glam setentero), y aunque parecía que gran parte del público no estaba familiarizado con los clásicos del grupo, sí que había unos pocos irreductibles bastante ruidosos coreando esos estribillos que tan felices nos hicieron hace diez o doce años.

Con esas canciones y un frontman como Sulo muy mal se tiene que dar para no montar la fiesta. Y doy fe de que en las primeras filas nos lo estábamos pasando de lo lindo, aunque no sonara ese «Lunatic Eye/Rolling Delivery» por el que siento especial predilección. Ojalá vinieran cada año.

 

Foto: Javier Remacha.

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