Homenaje a Wes Craven: ‘La serpiente y el arco iris’

Homenaje a Wes Craven: ‘La serpiente y el arco iris’
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Uno, que es fan del cine de género, a veces se ve afectado por las muertes de sus directores favoritos; piensa en que están en el más allá y que por coincidencia de fechas se pueden encontrar con personajes terribles en la cola del mostrador de San Pedro. Hablo evidentemente de Wes Craven, que seguramente tendrá cerca en esa cola a Lina Morgan. Eso sí da miedo y lo demás son mongoladas.

Hablando de los muertos que tanto habitan en su filmografía y dado que el común de los aficionados a este tipo de material preferiríamos verlo vivo, no se me ocurre nada que no pase por llamar al bokor y darle un meneo vudú al bueno de Wes, a ver si lo levantamos. Dicho esto y lejos de darme un paseo wikipédico por la vida y obra de Wes Craven, me gustaría recomendaros una de sus películas quizás no más celebradas, pero sin duda la que a mí más me gusta.

«La serpiente y el arco iris» está basada en una novela homónima en la que el etnobotánico Wade Davis narraba sus desventuras por el oscuro Haití de Duvalier del principio de la década de los 80. Lo cierto es que leer la novela y ver la película es jugar a dos juegos diferentes: la película es una adaptación más que libre de una obra que se sumerge en las tripas de un país destrozado y en el que el vudú es, además de la religión oficial, tanto un arma de control de masas como una vía de escape de las mismas. Aclaraciones hechas, la cinta no pretende ser un estudio sesudo del vudú y sus raíces, sus luces ni sus sombras. Es una película de misterio con algo de terror y probablemente la más seria de las filmadas por nuestro finado protagonista.

Wade Davis aka Dennis Allan en la película está encarnado por Bill Pullman (o Paxton, ¿alguien sabe diferenciarlos?) es un botánico contratado por una farmaceútica que acude a Haití en busca del secreto que se esconde tras los zombis, algún tipo de medicamento con el que abultar las cuentas corrientes de su empresa. Llegado a la isla, no tarda en encontrar al primer no muerto del que partirá toda su investigación en busca del bokor tras la zombificación. Tras tropezar con algún que otro rufián, acabará dando con la fuente de las brujerías, hasta que levante las sospechas del líder de la policía secreta del régimen: los temibles Tonton Macoutes, apodados los hombres del saco, que sembraron el terror durante años en la isla.

Seguir explicando el argumento sería hacer ya demasiados spoilers, así que solo me queda recomendaros que echéis un vistazo a esta pelicula, que sin ser uno de sus taquillazos, sí que tuvo una buena recaudación para el presupuesto del que dispuso, que no llegaba a los siete millones de dólares. Lo cierto es que la crítica la destrozó, pero a mí me parece que tiene una de las atmósferas mejor trabajadas del difunto y pronto añorado Wes Craven.

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