‘Anotaciones circulares’ de Iban Petit

Gipuzkoa, 2015
171 pgs.
Novela

Agua y sal. Risa y una boya en el mar. Ella ha nadado hacia la orilla y yo me he quedado mudo, lejos. Mañana nos volveremos a ver. Julián lo dice así. Aquí viene el verano. La sensación en el aire. Ella tiene siete pecas. Yo no tengo miedo. Ella se llama Alline.

Iban Petit (Donostia, 1978) me da miedo. Iban Petit podría ser un asesino. Ahora que sé lo que ha hecho -lo que han hecho él y su cómplice, Eva-, probablemente debería denunciarlos si no me quiero ver salpicado por el asunto.

Aparentemente, me enviaban un libro con referencias musicales y literarias que además cuenta una historia de amor entre dos personajes anónimos de una ciudad también anónima, con una playa bonita y encantadora, que bien podría ser una versión literaria de San Sebastián. En efecto, el libro contiene una playlist y, siguiendo los cánones de la narrativa posmoderna, cuenta con varias interpolaciones, poemas, letras de canciones en inglés, las anotaciones del propio protagonista…

Al principio, descubro a un autor metódico y calculador, lo que avala la hipótesis de que se pueda tratar de un presunto asesino. No tiene problemas en meterse en la piel de distintos personajes y de observar un mismo acontecimiento desde distintas perspectivas. Pero también es capaz de fingir emociones, de dotar de lirismo al relato y tiene unas nada despreciables habilidades pictóricas a la hora de escribir.

«Anotaciones circulares» enseguida nos remite a referentes de la cultura pop del tipo «Can’t buy my love» o «Amor a quemarropa»… puesto que se trata de una historia de amor complicada por un secreto en la que algunos personajes se creen capaces de controlar la realidad sin que esta los aplaste de un simple coletazo.

Sin embargo, la novela evoluciona de manera perversa, los complejos juegos narrativos de Iban Petit hilan un relato peligroso en el que los problemas de identidad de los personajes y la confusión entre ficción y realidad nos recuerdan a Murakami, Kubrick o David Lynch; entramos en el terreno de la metaficción o de la metarrealidad, que son dos caras de la misma moneda, y esta es la cuestión que me lleva a prevenirme de Iban y Eva, que parecen no tener en cuenta que yo soy algo más que un nombre detrás de unas insignificantes reseñas literarias y no tener escrúpulos para complicarme en la muerte de una persona indefensa.

Por lo tanto, quiero advertir al lector, que si no se quiere ver complicado en un asunto realmente turbio, se cuide mucho de leer a este Iban Petit. Repito. Se puede tratar de un auténtico asesino.

Pd. Adjunto la playlist del libro, que, aunque no la considero absolutamente necesaria para la historia principal, no está mal.

Joseph Brodsky, Música sueca.

Another Sunny day, Belle & Sebastian

Summertime, Josh Rouse

For a rainbow, Bill Callahan

Don’t look back into the sun, The Libertines

Bosque, Ángel González

Los planetas, La Buena Vida

Summers, The Sunday Drivers

Call me back, The Strokes

I can see your future, Belle & Sebastian

Dos mundos, Raymond Carver (poema)

Here comes your man, The Pixies

See you, Dinosaur Jr.

En las ciudades, David Herbert Lawrence (poema)

Start me up, The Rolling Stones

Book of stories, The Drums

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