Azkena Rock Festival 2015 – Vitoria-Gasteiz (19 y 20-6-15)

Como cada año, Vitoria-Gasteiz ha vuelto a convertirse durante todo el pasado fin de semana en la capital del rock, con la celebración de una nueva edición del Azkena Rock Festival. Con un cartel variado como en anteriores ocasiones y abierto a diferentes estilos y sensibilidades rockeras, parece que la organización consolida el metal como parte importante del menú. Y el público ha vuelto a responder, con una asistencia de 14.000 y 12.000 espectadores en cada una de las jornadas.

En el aspecto negativo, sin embargo, la decisión de que los horarios del segundo y tercer escenario fueran coincidentes, lo que ha provocado algún que otro dilema al que esto escribe y, supongo, a muchos de los asistentes. Por esta misma razón el siguiente repaso, además de breve, será necesariamente imcompleto. Empecemos con él.

Viernes 19

En el segundo escenario, los australianos The Dubrovniks serían la primera banda cuyo concierto veríamos completo. Acompañados de dos coristas cuya presencia era más bien testimonial, The Dubrovniks ofrecerían un concierto en el que además de pasárselo bien, repasarían una serie de temas que recorren sus diferentes facetas sónicas y que no defraudó a sus fans.

Tras los australianos, sería el turno del norteamericano JD McPherson, que desde el primer escenario y pasándose del tiempo disponible, ofrecería un recital de rock and roll y rockabilly que aún sonando bien, a mí personalmente no llegó a engancharme. Las opiniones eran después diversas.

Aprovechamos la recta final del concierto de McPherson para ir tomando posiciones en las primeras filas del segundo escenario, ya que D Generation, una de las bandas más queridas para un servidor, serían los siguientes en actuar. El nerviosismo era palpable entre los fans de uno de esos grupos de culto a los que la vida les ha dado una segunda oportunidad. Aunque, por lo que dicen las malas lenguas, parece haber de nuevo mal rollo entre algunos de sus miembros. En cualquier caso, D Generation tenían la difícil misión de al menos igualar aquellos conciertos de reunión que ofrecieron en otro festival hace unos años a la vez que introducían algunos de los temas que irán en su nuevo trabajo, a editarse después del verano. La cosa se quedó a medias gracias a un sonido pésimo, al menos justo enfrente del escenario. Ajenos a todo esto, un enorme Jesse Malin que ha demostrado ser mejor frontman sin guitarra que con ella, dirigía a sus viejos compinches por un set list en el que tal vez se pueda echar de menos algún que otro tema, pero donde no faltó desde luego una total entrega por parte del quinteto de Nueva York. Esperemos que se edite definitivamente el nuevo disco y que eso pueda posibilitar una nueva visita, pero esta vez por salas.

Tras ello, Television repasarían en el escenario principal su obra quintaesencial, «Marquee Moon». Lo he intentado varias veces con este disco, pero nunca he logrado que represente algo para mí, así que aproveché su concierto para el necesario avituallamiento; aún así puedo decir que los comentarios posteriores de los que sí son fans son positivos.

Con el estómago lleno nos dirigiríamos al segundo escenario de nuevo para ver a Black Mountain. Solo estoy familiarizado con uno de los discos del combo, por lo que la densidad de su descarga me pilló un poco por sorpresa. Y aunque tengo que admitir que hubo momentos que me resultaron un tanto pesados, debo decir fue un gran concierto que pareció convencer al público presente.

Lo siguiente sería ya el teórico plato fuerte de la noche: ZZ Top. Y digo teórico porque L7 les robarían después la cartera, pero no nos adelantemos. ZZ Top reinaron en el escenario principal en un concierto que podría haber sido antológico si el sonido hubiera tenido algo más de chicha. Condenados a ese sonido sin garra, Billy Gibbons, Frank Beard y Dusty Hill hicieron lo que mejor saben hacer: divertir al respetable acompañados de un set list repleto de clásicos y en el que no faltaron también los instrumentos forrados de piel inspirados en los del clip de «Legs».

Tras los de Houston, de vuelta en el segundo escenario L7 ofrecerían el que probablemente fue el concierto de día. Y lo dice alguien que nunca fue un gran seguidor de la banda, así que supongo que debe de significar algo. Las chicas ofrecieron un contundente concierto en el que no faltaron sus mejores temas y que fue respondido desde el público con numerosos pogos y una excitación fuera de lo común. Poco más que añadir a este ideal remate a la primera jornada de festival.

Sábado 20

Comenzaríamos la jornada final del festival en el escenario principal, lugar donde actuaron los noruegos Powersolo. A pesar de lo tempranero de su actuación, ya una respetable cantidad de asistentes buscaba la sombra para ver la descarga del cuarteto, que practica una especie de rock and roll oscuro de inspiración clásica pero tocado con actitud casi metalera. Un buen comienzo para el segundo de los días.

Después y ante un sol de justicia, sería el momento de Jesse Hughes y sus Eagles of Death Metal en el segundo escenario. Y aunque Josh Homme no forma parte de la formación de directo de la banda, Hughes no parece necesitarle. El líder del combo sabe cómo ganarse al público, demostrando un gran sentido del espectáculo. Y el respetable corresponde, siendo la de EODM una de las mejores acogidas de todo el festival. Uno de los conciertos más divertidos de este año que permitió una de esas imágenes que tanto nos gustan a los fans: ver a Brent Hinds de Mastodon interpretar junto a la banda uno de sus mejores hits, «I Only Want You».

Difícil papeleta sería la de Cracker justo después en el escenario principal: tocar tras el show de Hughes y además en el día más metalero. La banda que dirigen David Lowery y Johnny Hickman sin embargo consiguieron el mejor sonido de todo el festival, lo que sin duda fue una bendición para poder apreciar esos cortes más country de su último disco. Con algunos clásicos salpicando el set list como «Low», la fusión entre «Sweet Potato» y «Cracker Soul» o la inevitable «Euro Trash Girl», Cracker dieron toda una lección de profesionalidad y de saber hacer que dejó satisfecho al público más «folkie».

A continuación tocó la decisión más dura de todo el festival, sacrificar el concierto de Red Fang por el de Reigning Sound. Por lo oído después, los primeros ofrecieron un demoledor y destacable concierto en el segundo escenario; los de Greg «Oblivian» Cartwrigt aportarían en el tercero el toque «sixtie», con más público del que yo esperaba por cierto. Empezaron sin embargo un tanto flojos, aunque enseguida entraron en calor para ofrecer un buen concierto que podría haber sido mucho mejor en una sala pequeña y que no perdió interés ni cuando Cartwright tuvo que cambiar una cuerda de su guitarra gracias a que la banda se puso a improvisar «Reach Out I’ll Be There» que popularizaran los Four Tops.

Volviendo al primer escenario, sería el turno para Mastodon. Los cabezas de cartel del sábado fueron víctima también de un mal sonido, sobre todo al principio (aunque parece ser que en las primeras filas no había ningún problema). La banda de Atlanta fueron de menos a más en un concierto algo irregular, en el que dieron buena muestra de su faceta más progresiva y no demasiado obvio en cuanto al set list, aunque se echó en falta un clásico como «Blood and Thunder».

En el segundo escenario OFF! serían después los protagonistas. La expectación que levanta esta superbanda del hardcore quedó plasmada por la presencia en los laterales del escenario de miembros de D Generation, Mastodon o un David Eugene Edwards de Woven Hand con permanente cara de póker. Y el cuarteto que encabeza el sexagenario Keith Morris no defraudó, ofreciendo una de las descargas más contundentes del festival, cuyo set list ocupaba los cinco o seis folios que había pegados en el amplificador de Steven McDonald. Un triunfo por todo lo alto.

De vuelta en el primer escenario, unos Ocean Colour Scene que se antojan metidos con calzador en el cartel ofrecieron un correcto concierto en el que se atrevieron con el «Day Tripper» de los Beatles. Vino bien sin embargo este rato para descansar antes de la clausura definitiva con los noruegos Kvelertak, que salieron al segundo escenario con la intención de dar carpetazo al asunto a base de demoledores riffs y toneladas de actitud. Su vocalista incluso se lanzó al público, que en volandas lo devolvió al escenario sano y salvo algunos segundos después. Para mí uno de los momentos más esperados de este festival y puedo decir que no salí defraudado; esperemos al próximo otoño y a su gira abriendo para Slayer y Anthrax y por lo que a Gasteiz respecta, al 2016 cuando se celebre una próxima edición del Azkena Rock Festival.

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