Cash From Chaos: la tarjeta de crédito de los Sex Pistols

Se atribuye al difunto Malcolm McLaren, el infame manager de los Sex Pistols (y anteriormente, según su propia versión, también de los New York Dolls), la acuñación de la mítica frase «Cash from chaos», que traducida libremente sería algo así como «sacar tajada del caos». Y ya sabemos cómo acabaron las cosas con los Sex Pistols, o al menos con John Lydon aka Johnny Rotten (y el que no lo sepa que se lea la autobiografía del cantante recientemente editada en nuestro país, «La ira es energía»).

Sin embargo, y por si no fuera suficiente con aquella «gira del lucro indecente» (el «Filthy Lucre Tour» que reunió después de años de dimes y diretes a la banda estandarte del punk británico), ahora el nombre de The Sex Pistols se vuelve a ver relacionado con la codicia. Perdón, quise decir que se ve relacionado con las transacciones comerciales y el capitalismo puro y duro: esta semana Virgin Money, la filial bancaria -supongo- del emporio de Richard Branson, ha anunciado el lanzamiento de sendas tarjetas de crédito Master Card en las que figuran las portadas del single de «Anarchy in the U.K.» y de «Never Mind the Bollocks, Here’s the Sex Pistols».

Imagino que los miembros de la banda poco han tenido que ver con la decisión, aunque supongo que sí que habrán recibido algo a cambio. Lo que sí está claro es que pocos punk rockers han recibido de buena gana las noticias. Y aunque se nos llene la boca en más ocasiones de la cuenta con términos como «autenticidad», «venderse», etc. etc., algo de razón no les falta. El mencionado Lydon ha hecho siempre que ha podido gala de unos principios a prueba de bombas. Incluso en esa reciente autobiografía comentaba que se negó a que se incluyera un tema de la banda en un anuncio porque pensaba que se desvirtuaba su mensaje original.

Bien, pues no sé lo que opinará de esto el señor podrido, pero una de dos, o en esta ocasión ha perdido la batalla o simplemente no tenía ninguna opción por motivos contractuales, de derechos o lo que fuese. La tercera de las opciones, la de que esto beneficia económicamente a los miembros del grupo y él ha estado de acuerdo, podría ser tan válida como las dos anteriores y de hecho daría la razón a todos esos punks de teclado rápido y un iPod en el bolsillo.

De ser así, también podría verse de otra manera mucho más irónica (y muchísimo más favorable para la credibilidad de los que una vez fueran considerados los enemigos públicos número 1 del Reino Unido y sus sacrosantas instituciones, por cierto): no me cuesta imaginarme al bueno de Johnny riéndose en su casa de todos esos idiotas demostrarán su recalcitrante rebeldía contra el sistema utilizando como arma el pago mediante una tarjeta de crédito.

Podría ser así… o podría no serlo para nada. Pero seguro que a Malcolm todo este asunto le habría entusiasmado.

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