Caves + Bombshell Rocks + Against Me! – Estocolmo (Debaser Medis 11-4-15)

Siempre he sentido un cariño especial por Bombshell Rocks. Tuve la suerte de verlos en incontables ocasiones a finales de los 90 y principios de la pasada década, y lo cierto es que rara vez defraudaron. Eso sí, una vez reconvertidos en cuarteto, tras la marcha de su vocalista, la cosa fue a menos. Por ello, es de recibo que se hayan vuelto a juntar con su formación, digamos, clásica, y que «Generation Tranquilized», el disco que han entregado casi diez años después, esté a un nivel más que digno. En vivo, no obstante, los de Västerås no llegan a alcanzar la brillantez de sus mejores años. Más que una cuestión de edad, se trata de que, a mi entender, los mejores Bombshell eran los de «Street Art Gallery», su  debut, y pese a que interpreten algún que otro tema de dicho álbum («1.80 Down» es un buen ejemplo), se antojan escasos para epatar como antaño. Con todo, su descarga fue un apto preámbulo, toda vez que me perdí a los británicos Caves.

Hace cosa de ocho años que presencié a Against Me! por primera vez, en un directo que me pareció, valga el tópico, brutal… y eso que presentaban su peor disco, «New Wave» (evidentemente, quienes los vieron unos años antes, con «Reiventing Axl Rose» bajo el brazo, aseguran que estuvieron aún mejor). Desde entonces, han vuelto a ganar enteros con «White Crosses», publicado tres años después, y descolocado a propios y extraños desde que Tom Gabel pasara a ser Laura Jane Grace, algo que se narra tanto en el nuevo disco de la banda como en la miniserie «True Trans». Laura sigue arropada por James Bowman, y más recientemente, por una sección rítmica de categoría, como es la que conforman el animal escénico Inge Johansson (The (International) Noise Conspiracy) y nada menos que Atom Willard (ex Rocket from the Crypt), que también luce lo suyo. El grupo de Florida ofreció un concierto sólido en el que, por extraño que parezca, conjugaron sin problema algunas de sus composiciones más pulidas de su periplo por una multinacional con otras de su etapa country punk, bastante más bronca. El público respondió, tanto en lo que respecta a afluencia (el bolo competía con otro organizado por Stockholm Straight Edge), como a entrega. Ahora bien, resultó lamentable que los seguratas expulsaran a gente por tirarse del escenario, máxime cuando contaban con el beneplácito del cuarteto. No diría que Against Me! rayaran a la altura de la primera vez que los vi, y tal vez no vuelvan jamás a reverdecer sus laureles. En cualquier caso, es indiscutible que se trata de un combo más que capaz, y que Laura, cuya voz no ha cambiado un ápice, merece todo el apoyo que recibe… al igual que Mina Caputo (antes Keith, vocalista de Life of Agony) o, claro, Chelsea Manning, que antes atendía por Bradley. Aunque también hay que decir que el cantar dos canciones con letras diametralmente opuestas («I was a Teenage Anarchist», con la que abrieron, y «Baby, I’m an Anarchist», en el bis) más bien parece un caso de disonancia cognitiva.

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