Los Bengala + Baron Samedi – Zaragoza (La Casa del Loco 10-4-15)

Después de estar dando mucho que hablar durante el último año en la escena local y más allá, con un par de visitas al Reino Unido, actuaciones en varios festivales y una pequeña legión de fans ya a sus espaldas, Los Bengala presentaban su primera referencia discográfica, «Incluso festivos», el pasado viernes ante su público. Para la ocasión estarían acompañándoles los también zaragozanos Baron Samedi, completando así un doble cartel en el que los sonidos garageros serían los protagonistas.

Pasadas las diez y cuarto de la noche y con el público sumándose paulatinamente al espectáculo durante los primeros minutos de la descarga, Baron Samedi fueron los primeros en pisar el escenario de La Casa del Loco. Haciendo buena la máxima de otro barón, el rojo (esto es, a un volumen brutal), el trío formado por Bertrand, Violeta y Boli dispuso de unos 40 minutos en los que dieron rienda suelta a esas composiciones ruidistas que son protagonistas de sus dos únicos lanzamientos hasta la fecha. Y para muestra la orgía de feedback a todo volumen que se marcaron para despedirse, no sin antes haber conseguido que la concurrencia se pusiese a bailar. Se nota no obstante cierta evolución en su sonido, explotando el ruido tal vez menos de lo que solían hacer. Puede que les falte algo más de presencia escénica, pero van por el buen camino.

Caldeado ya el ambiente, lo cierto es que Los Bengala no necesitaban demasiado para montar la fiesta, ya que contaban con un público entregadísimo ya desde el minuto cero. Sus dos pilares básicos son un garage sucio, primitivo y revientatímpanos por un lado, y el rock sesentero en español por el otro, algo que saben explotar muy bien mediante unas lascivas composiciones que, más que canciones, parecen verdaderos himnos, como las perfectamente redondas «Sé a dónde voy», «Jodidamente loco», «Aaah» o el pequeño hit que es «No hay amor sin dolor», a las que suman unas pocas versiones muy bien seleccionadas (en esta ocasión Los Saicos, Los Sirex o El Niño Gusano).

Es por ello que sus directos resultan tan participativos: los ritmos básicos, en los que la batería de Borja Téllez le marca la pauta a la guitarra de Guillermo Sinnerman y no al revés, incitan al bailoteo, mientras que las letras se convierten en vehículos de expresión irresistiblemente coreables. De hecho, los bises provocaron en la zona central de la pista una marejada de cuerpos entrechocando, frenesí del que participó el propio Borja lanzándose al público mientras Guillermo se ocupaba a la vez de batería y guitarra.

Al final, algo más de una hora en la que no estaba muy claro quién estaba disfrutando más, si el público o el propio dúo, que parecía genuinamente emocionado también. Lo que sí que quedó claro es que Los Bengala están en su momento… y yo un poquito más sordo.

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