Hoy en ‘Películas tan raras que apenas existen’: El Sanatorio de la Clepsidra (1973)

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Director: Wojciech J. Has.
Guión: Wojciech J. Has (basado en la novela de Bruno Schultz).
Fotografía: Witold Sobocinski.
Música: Jerry Maksymiuk.
Decorados: Jerzy Skarzynski, Andrzej Plocki.
Duración: 124 minutos.
Título original: Sanatorium Pod Klepsydra

Intérpretes: Jan Nowicki, Tadeusz Kondrat, Irena Orska, Halina Kowalska, Gustaw Houloubek, Bozena Adamek.

Sinopsis: un joven despierta en un misterioso tren, rodeado de gente extraña que parecen sonámbulos. El destino del joven es un sanatorio donde está internado su padre; al llegar allí descubre un lugar semi abandonado, comido por la vegetación y habitado por un personal médico de lo más peculiar. El director del centro le informa que su padre realmente ha muerto, al menos en el mundo real, porque dentro de ese sanatorio el tiempo funciona de manera distinta y allí continúa vivo. El joven emprenderá un surreal viaje por dentro del sanatorio donde conocerá a sus peculiares residentes, envolviéndose en una peculiar telaraña de recuerdos de su niñez, fantasías y visiones y hechos de la historia de Polonia…

Ocho años después de la estupenda «El Manuscrito encontrado en Zaragoza», el polaco Wojciech Has volvería con «El Sanatorio de la Clepsidra» (Sanatorium pod Klepsydra, 1973), adaptación del relato de Bruno Schulz del mismo título.

La película nos cuenta el viaje fantástico y surreal que realiza un joven, Joseph, por el interior de un sanatorio en el que las reglas del tiempo no tienen lugar; Joseph visitará momentos del pasado de su país y de su propia vida, volverá a ver sus progenitores de jóvenes, a la amante de su padre, se reencontrará consigo mismo, visitará un limbo donde las figuras históricas y los personajes secundarios de los libros parecen descansar en un sueño eterno, incluso será perseguido por tropas napoleónicas (de color) por el interior de un barco abandonado en medio de un bosque… siempre guiado por la figura del conductor del tren que le llevó hasta el sanatorio, que le va indicando pistas de cómo continuar su extraño viaje… y es que «El Sanatorio de la Clepsidra» no es una película fácil de entender ni de digerir, Wojciech Has dirigió una extraña alegoría acerca del paso del tiempo y la certeza de la muerte revestida de película de terror. Pocas películas góticas cuentan con unos decorados tan asombrosos como los vistos en esta película, el sanatorio es un enorme complejo modernista totalmente cubierto por la hiedra, por hojas secas, por polvo… decorado con animales disecados e iluminado por frías luces verdes y azules (Mario Bava de nuevo), todo ello nos remite a la muerte. Nos encontraremos también reconstruida  la ciudad donde vivía el protagonista de niño, el interior de un barco a vapor de los de ruedas que sirve de limbo a las figuras históricas… y todo dentro del sanatorio. Igualmente, la película parece  esconder también una fábula sobre la historia de Polonia, tan castigada por tantos siglos de guerras y horrores (el propio autor del relato fue asesinado fríamente por un oficial nazi en 1942).

En definitiva se trata de una película nada fácil de entender, el bueno de Has nos presenta una historia críptica y surrealista, donde los protagonistas parecen encerrados en un mundo onírico más propio de las pinturas de Paul Delvaux que de una película de terror al uso, pero que supone un goce visual total. El espectador que llegue de nuevas a la película se va a encontrar con una experiencia única, con unos espectaculares decorados pocas veces vistos (y que debieron costar una fortuna, desconozco totalmente el presupuesto y las circunstancias del rodaje la película, pero claramente se trató de una gran producción), y con una maravillosa experiencia cinematográfica que sin ningún género de duda influyó a cineastas tan barrocos como Terry Gilliam o Peter Greenaway, y cuyos ecos llegan hasta hoy, y si no que le pregunten a James Wan de dónde sacó la imaginería visual para su oscuro limbo de «Insidious».

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