Thunder – ‘Wonder Days’ (Ear Music 2015)

Alrededor de seis años han tardado Thunder en olvidarse de su separación y sus diversas aventuras, tales como The Union o Bowes & Morley, ambos grandes proyectos, efectivamente, pero donde se echaba de menos algo básico, muy básico: a Thunder.

Si los cuatro fans que tiene el grupo en estas tierras afrontamos en su día el anuncio de aquella maldita disgregación con resignación tras la publicación de aquel discreto –aunque en ningún caso mal disco- «Bang», lo que realmente nos dejó una estaca en el pecho y aún nos cuesta perdonarles es la cancelación del concierto de Bergara durante su gira española de presentación del magnífico Robert Johnson’s Tombstone. Evidentemente, el trauma ya no podía ser mayor, aún con anuncio de separación.

Pero la cuestión ahora es que Thunder vuelven, que es precisamente lo que importa, y lo hacen con un evocador título y una no menos evocadora portada que, haciendo las veces de  tarjeta de presentación, desde los primeros instantes nos predispone deseosos a descubrir lo que guarda en su interior, donde Morley se ha ocupado de todo el trabajo de guitarras y teclados, debido al desgraciado cáncer de amígdalas del que afortunadamente ya se recupera Ben Matthews y donde la voz de Bowes sigue sonando tan bien y singular como siempre lo hizo.

Este «Wonder Days» parece desde el título destinado a convertirse en todo un ejercicio de nostalgia rockera. Un plagado viaje sobre la base de experiencias musicales que nos llevan desde la serenidad de los tiempos medios y lentos (como volvemos a comprobar en la dulzura y elegancia de temas como «Resurrection Days» o «Broken», donde pueden incluso recordarnos a los Faces) hasta la excitación del rock and roll más eléctrizante («I Love The Weekend») pasando por los profundos y pantanosos paisajes del blues más espeso («Serpentine», que nos retrotrae al magnífico «Robert Johnson’s Tombstone»). Un viaje que nos hace revisitar numerosos escenarios musicales ya familiares, sí, tanto en el bagaje de Thunder como en el de otros (soul, hard rock 70’s, rock clásico… que nos sonarán a tal o cual) pero que se agradece sobre manera; un viaje, en definitiva, que se disfruta.

Qué duda cabe que Bowes & cía. siempre se han sentido muy cómodos inmersos en este amplio abanico de sonoridades dotándolas, como nadie, de un excelente y particular sabor clásico. Y es precisamente este paladar el que sigue formando parte de su seña de identidad a la hora de ponerse a trabajar y marcarse otra joya que, a buen seguro en este bendito reino, pocos sabremos –o querremos- disfrutar como realmente merece.

Quizá, y por poner algún pero en todo este periplo, nos encontramos con una rara avis que, sin ser un mal tema, desentona algo en el conjunto: un riff galopante al estilo de Iron Maiden que, a mi parecer, no acaba de encajar en su personal cóctel por ser, quizás, un excesivo ejercicio de experimentación difícil de encajar en su particular visión del rock («The Prophet»).

Pero, tachas aparte, nos volvemos a encontrar con unos Thunder maduros, serenos, acertados y equilibrados, muy equilibrados, como era de esperar y como corresponde a una formación que jamás ha publicado un mal disco. Lástima que no esté confirmado que acaben de echar el ancla por estos puertos.

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