Hoy en ‘Películas tan raras que apenas existen’: El asesinato de Papá Noel (1941)

Director: Christian Jacque.
Guión: Charles Spaak, basado en una novela de Pierre Véry.
Fotografía: Armand Thirard.
Música: Henry Verdun.
Productora: Continental Films.
Duración: 105 minutos.
Título original: L’assassinat du Pere Noël

Intérpretes: Harry Baur, Robert Le Vigan, Renée Faure, Marie-Hélène Dasté, Raymond Rouleau, Fernand Ledoux, Héléne Manson, Jean Paredes.

Sinopsis: en un tranquilo pueblo alpino sus habitantes se disponen a pasar las vacaciones de Navidad y los niños esperan impacientes la llegada de Papá Noel. Sin embargo, un misterioso barón que llevaba ausente diez años regresa a su castillo fomentando todo tipo de rumores entre el pueblo. En Nochebuena, durante la Misa del Gallo, un individuo vestido de Papá Noel roba el anillo de San Nicolás, una valiosísima joya custodiada en la iglesia del pueblo. Al poco rato unos niños encuentran al individuo todavía disfrazado muerto en la nieve por un disparo y la joya ha desaparecido…

En realidad, haber tenido la osadía de definir a El asesinato de Papá Noel como una «película tan rara que apenas existe» seguramente me supondría pena de guillotina en nuestro país vecino, ya que una generación entera de galos acabó literalmente hasta el gorro (frigio) de sus sucesivas reposiciones navideñas en la televisión (un caso parecido al de Qué bello es vivir! en la tele yanqui), pero la verdad es que fuera de Francia es una película bastante desconocida.

Su génesis fue bastante peculiar: parida en plena ocupación de Francia por las fuerzas del Eje, fue la primera película producida por la Continental Films, productora creada directamente con el beneplácito de, agárrense los machos, el ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels.

El cine fue directamente prohibido en buena parte de Francia, pero en los territorios del Gobierno de Vichy pronto se hizo patente la necesidad de recurrir al cine como medio de entretenimiento de una población hastiada. Goebbels permitió un cierto desarrollo de, palabras textuales, “historias ridículas para gente estúpida” (tal era el amor que sentía por los franceses). Así, en noviembre de 1941 se formalizó un Comité de Organización de la Industria Cinematográfica, pero se encontraron con enormes dificultades no sólo materiales sino de talentos; los grandes nombres de su cinematografía ya no se encontraban en Francia, Jean Rendir, Max Ophuls, además de los principales actores y técnicos. Así pues en este escenario se antoja fundamental la figura del empresario alemán Alfred Greven, quien protegido por el gobierno alemán fundó en Francia la Continental Films, que disponía de enorme capital, acceso al celuloide (escaso en tiempos de guerra, como todo) y sobre todo buena distribución de sus películas. Pero pese a lo que pueda parecer la Continental produjo un buen número de películas enteramente francesas, sin que hubiera demasiada influencia alemana detrás, al menos en apariencia, y todas ellas de gran calidad. De hecho Goebbels llegó a quejarse y a prohibir alguna de ellas al creer que fomentaban sentimientos anti-alemanes (la culpa era de las películas, claro está).

El asesinato de Papá Noel fue la primera producción de la Continental. En ella se nos cuenta una mágica historia navideña bajo la apariencia de realidad. En un entorno nevadísimo como es un pueblecito alpino del departamento de Saboya nos vamos a encontrar a personajes de cuentos de hadas disfrazados de personas reales, así pues tenemos a una especie de Geppetto alcoholizado que en lugar de fabricar muñecos de madera fabrica bolas del mundo despertando las fantasías viajeras de los niños del lugar, un príncipe azul encantado que retorna a su castillo después de muchos años ausente, una bella durmiente que no duerme pero que sin embargo es despertada por el beso del príncipe, una bruja de cuento que resulta ser totalmente inofensiva, incluso un sorprendente milagro navideño final. Todo con una apariencia mundana pero impregnada de esa magia que posteriormente imprimirían otros cineastas franceses como Jean Cocteau.

La realización de Christian Jacque es bastante osada para la época, repleta de travellings circulares y de planos imposibles que sirven para descolocar al espectador y recordarle que no todo es lo que parece, al menos en esta película. La fotografía también es muy notable, y a ratos recuerda a las producciones de Val Lewton para la RKO, especialmente cuando fotografían a la «bruja».

En definitiva, una película muy recomendable para degustar estas fechas navideñas, de los cuentos de hadas oscurillos, o para fans del cine francés de entreguerras si tal cosa existe.

Como colofón final, me cuentan que esa misma generación de franceses que acabaron hartos de esta película ahora la echan de menos, ante la imposibilidad de ver cine clásico en la televisión gala actual, aunque me parece que eso lo sufrimos todos en todas partes del globo. Seguiremos esperando el milagro navideño.

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