Hoy en ‘Películas tan raras que apenas existen’: ‘El reno blanco’ (1952)

Director: Erik Blomberg.
Guión: Erik Blomberg, Mirjami Kuosmanen.
Música: Einar Englund.
Duración: 68 minutos.
País: Finlandia.
Título original: «Valkoinen Peura»

Intérpretes: Mirjami Kuosmanen, Kalervo Nissilä, Ake Lindman, Jouni Tapiola, Arvo Lehesmaa.

Sinopsis: En la nevada estepa finlandesa la granjera Pirita se casa con el cuidador de renos Aslak. Aslak debe pasar mucho tiempo fuera cuidando del ganado, dejando sola a Pirita. Pirita siente la soledad y cree que su amor se ha acabado, y acaba recurriendo a un chamán para que le ayude a recuperar el amor de su marido.  El chamán le ayuda con un hechizo de amor, pero en el proceso Pirita acabará  transformándose en un monstruo que asolará las solitarias estepas…

Poco se puede decir de la breve carrera de Erik Blomberg, tan sólo que se especializó en el cine documental con el que ganó varios premios y que su punto álgido profesional fue la película que nos ocupa, película con la que dio el salto a la dirección de largos. «Valkoinen Peura» ganó varios premios, entre ellos un premio a la mejor película de fantasía en el Festival de Cannes de 1953 (edición presidida por otro titán del fantástico, Jean Cocteau) y el Globo de Oro a la mejor película extranjera cuando fue estrenada en Estados Unidos cinco años después, en 1957. Después de una fallida adaptación cinematográfica de Émile Zola en 1959, Noc Poslubna, que supuso un enorme fracaso de taquilla, Blomberg se retiró para siempre del negocio del cine.

Pero antes nos legó la obra que nos ocupa hoy, una película nunca estrenada en España, escrita a medias junto a su esposa Mirjami Kuosmanen, que también protagoniza la cinta. «Valkoinen Peura» nos cuenta el destino fatal de una joven esposa víctima de un hechizo que sale mal, una historia a medio camino entre la licantropía, el vampirismo y las tradiciones pre-cristianas en la tundra finlandesa.

La película contiene imágenes poderosísimas como el altar de los ciervos o la transformación de la protagonista, y como curiosidad puede que sea la primera película donde se muestra a un vampiro con los colmillos afilados «clásicos», no olvidemos que a Bela Lugosi nunca se le vieron los dientes, Nosferatu portaba incisivos afilados y a Lon Chaney en «London After Midnight» le colocaron una dentadura más propia de un tiburón que de un vampiro. Hasta ahora se pensaba que la primera vez que se vio un vampiro así fue en «Drakula Istanbul´da», una versión turca de 1953 de la novela de Bram Stoker, pero la última restauración de la película la volvió a sacar a la luz y ha corregido ese error. Colmillos, por otra parte que popularizaría el gran Christopher Lee para las producciones de la Hammer.

Una película bastante exótica para el espectador que busque películas curiosas o difíciles de ver (creo que sólo está editada en Francia), con una fotografía extraordinaria con grandes contrastes entre el blanco absoluto de la tundra y los claroscuros de los interiores, que parece extrapolados de los siniestros callejones del cinema noir al interior de las tiendas de campaña de los esquimales.

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