Electric Mary – Zaragoza (La Ley Seca 23-11-14)

Primera visita de los australianos Electric Mary a Zaragoza y primer éxito rotundo, superando incluso el handicap de tocar un domingo con una satisfactoria entrada.

El único punto negativo, cómo no, lo puso cierto sector del público que concierto tras concierto y, como si la cosa no fuera con el resto, se dedican a marcar con la meadita territorial las primeras filas -que deben suponer les pertenecen por algún tipo de derecho que el resto desconocemos- y a enervar los ánimos de los que por desgracia se encuentran en sus inmediaciones. Da fe de ello el compañero de otro medio al que parecían tenérsela jurada por el mero hecho de querer sacar unas fotos con las que ilustrar la crónica. O el fan extranjero que, en uno de los momentos de mayor intensidad emotiva del show, mandó callar a tan simpática cuadrilla.

Y debo decir que personalmente me molesta bastante tener que hacer mención de estas cosas en una reseña, pero lamentablemente cada vez resulta más habitual que unos pocos desgraciados -casualmente siempre los mismos- nos arruinen a los demás la experiencia de asistir a un concierto.

Tras este desafortunado paréntesis por el que pido disculpas a los lectores, centrémonos ya en lo que de verdad importa. Porque como decíamos, Electric Mary arribaban por vez primera a Zaragoza para finiquitar el fin de semana. Y lo hacían precedidos por una intachable reputación como banda de directo. No es de extrañar pues que hubiera cierta expectación entre la parroquia habitual de este tipo de eventos y que incluso se vieran algunas caras nuevas en la sala de la calle Sevilla.

La banda, con la excepción del vocalista Rusty, se subía al escenario sobre las 22:20 de la noche. No tardaría demasiado el cantante en hacer su aparición sobre las tablas, una vez que Pete Robinson (guitarra), Alex Raunjak (bajo), Brett Wood (guitarra) y Davey Porter (batería) habían dado ya las primeras muestras de su potente sonido de directo. He de decir al respecto que pocas veces he visto a una banda ponerle tantas ganas y además hacer gala de semejante sonidazo. Electric Mary literalmente se comen el escenario, a pesar de las limitaciones de espacio que presenta La Ley Seca para las bandas más numerosas y/o movidas.

La banda está presentando «The Last Great Hope», su último EP, y buena cuenta que darían de sus temas, pero no olvida repasar lo más granado de su discografía en un set list que roza la hora y cuarto de duración, pero de una intensidad tal que deja el cuerpo como uno del doble de tiempo. Tras semejante descarga, extraña todavía más que Rusty no se despojase de su abrigo en todo el show. Un Rusty que, al igual que al comienzo pero a la inversa, se bajaría del escenario mientras sus compañeros seguían tocando «My Best Friend», en medio de un intenso duelo de guitarras de los varios que hubo durante el set (la compenetración entre ambos hachas es milimétrica), acabando en un apoteósis sónico que se vio prolongado con «Staind» y «Welcome to the Other Side», los dos temas que interpretó la banda en su único bis. Por el camino fueron dejando canciones como «Let Me Out», «Down to the Bone», «Love Me», «Gasoline and Guns», «Nicotine», «One Foot in the Grave», «Already Gone» o «Long Way From Home».

Tal vez Electric Mary no vayan mucho más allá del riff y el tempo marcados en «Immigrant Song», pero lo hacen con tal potencia y convicción que resulta imposible no rendirse a sus pies. Lástima de aguafiestas…

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