Viven – ‘El Solitario’ (Viven 2014)

Cuando en el año 2012 los barceloneses The Black Rose Road dieron por finalizada su aventura, la mitad de la banda, los hermanos Rubén -cantante y guitarrista- y Eloi Martínez -batería-, decidieron poner en marcha un nuevo proyecto. Así, reclutaron a Juli Ferré -guitarrista en Granddaughter Emma y Lemur In Paris- y Ricard Rodenas -bajista en Breakdown Collapse-, quienes completan la formación de Viven. Ahora, dos años después, acaban de editar su primer álbum, «El Solitario». Y a pesar del nombre de la banda y del título del disco, en Viven continúan utilizando el inglés como vehículo para sus letras.

Para la confección de este debut Viven se pusieron a las órdenes de otros hermanos, Santi y Víctor García, en los estudios Ultramarinos Costa Brava, lugar por dónde han pasado otros nombres como Berri Txarrak, Toundra o The Unfinished Sympathy y que es ya toda una garantía de buenas producciones.

«El Solitario» es un debut rotundo y arriesgado; rotundo en cuanto a su sonido -del que hablaremos en un momento- y arriesgado por su temática: se trata de una obra conceptual que gira en torno al líder de una tribú india norteamericana masacrada por el hombre blanco; como único superviviente, el solitario decide buscar venganza, cruzando el desierto camino a la ciudad, para tomarse la justicia por su mano. Una historia que se adentra en los sentimientos de su protagonista, reflejando emociones como la ira, la impotencia o la desesperación.

En los nueve temas que componen la obra, Viven han sabido integrar en hábil contraste guitarras acústicas e instrumentos típicos del folk norteamericano, como el dobro y el banjo, con una verdadera muralla sónica de guitarras que supuran stoner y ritmos monolíticos sin fisura.

Ejemplo perfecto de esta dualidad son los dos temas que abren el disco, la pausada instrumental «The Cloverfield Shootout» y «Clouds and Horses», tema que se abre con un ritmo de percusión casi tribal para dar paso a unas guitarras impenetrables. Una jugada que pilla por sorpresa al oyente desprevenido y lo pone en tensión para lo que va a continuar. La calma antes de la tormenta, podríamos decir, y una pista de por dónde van a transitar el resto de temas.

Así, alternando esos lacerantes riffs monolíticos con canciones más «tradicionales» y pasajes de belleza acústica, la banda construye un discurso musical que utiliza el stoner como base, pero que se desarrolla bajo las reglas del progresivo, con algunos momentos que personalmente me han recordado a los At the Drive-In más melódicos del enorme «Relationship of Command».

Podemos concluir diciendo que «El Solitario» es una de esas obras que, incluso en una primera escucha superficial, dejan al oyente con la sensación de estar escuchando algo especial. Sensación que se confirma con posteriores audiciones. Sorprende además pensar que estamos hablando de un disco de debut por esa clarividencia a la hora de plasmar semejante viaje musical. Estoy deseando ver cómo lo trasladan al directo.

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