Sectarismos

La música, como la vida, suele levantar enconados debates entre los partidarios de determinadas tendencias y los que teóricamente representan lo contrario. Los que viven la música suelen argumentar con pasión sus posturas, atacar con más pasión todavía y descalificar sin contemplaciones al oponente. Y no representa ningún problema cuando el que habla tiene cierto conocimiento, pero cuando el mayor argumento es «Metallica es la mejor banda del mundo y tú no tienes ni puta idea de música», la cosa es para llegar a las manos.

Y es que de la pasión al sectarismo parece que solo hay un paso. Conozco casos muy cercanos de gente que no se ha interesado por determinado grupo hasta que no han llegado a ocupar la portada de determinada publicación musical. Entiendo que la gente haga caso de lo que dicen en su revista de cabecera, pero me pregunto dónde queda el criterio propio. Porque he visto gente que no le han dado la más mínima oportunidad a cosas de calidad simplemente porque no han visto su nombre impreso en ningún número de esa revista. Y del mismo modo, también sé que lo que se ataca en algunas columnas pasa ya a ser territorio vedado para el seguidor, que ni se molesta en descubrir si lo que se dice tiene algún sentido.

También suele ser habitual que las diferentes «escenas» rara vez se mezclen. La mayor parte de las veces es por una comprensible falta de interés, pero no hay que olvidar que muchas veces también se trata de prejuicio puro y duro. Recuerdo cómo hace unos años leí en un conocido foro que alguien, que por cierto firmaba con el perfil de una asociación que organiza conciertos, se negaba a acudir a ver al que decía uno de sus grupos preferidos porque tocaban en cierta sala. Esta persona esgrimía como principal argumento que no estaba dispuesta a pagar según qué precio por una cerveza. ¿Resultado? El público no llegó a una treintena de personas, entre las que se encontraba un nutrido grupo de fotógrafos aficionados que seguramente estaban allí como parte de un trabajo de fin de cursillo, y el grupo tocó bastante menos tiempo que en otras fechas de la gira. Me pregunto si el que dijo eso realmente es un amante de la música o está en esto porque por edad toca.

Los sectarismos no son nada positivos, y menos en una escena que parece moribunda. Y yo no digo que haya que ir a todos los conciertos aunque no nos guste el grupo de turno, pero sí se echa en falta algo más de apoyo entre las diferentes sensibilidades musicales. Sería más positivo para todos, porque cuando veas las barbas de tu vecino cortar…

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