‘Grizzly Man’ de Werner Herzog

Me topé con esta cinta accidentalmente, durante un viaje en autobús de camino a un conocido festival hace unos años. Con los primeros compases de la película, llegué a dudar de si realmente se trataba de un documental o de una comedia, dado el desafortunado doblaje y lo alucinógeno de la situación, aunque pronto comprendí que en realidad estaba ante un trabajo serio. De hecho parece que cuando se estrenó en el año 2005 en el Festival de Sundance, este filme dirigido por el conocido Werner Herzog recibió muy buenas críticas. Sin embargo y a pesar de que pueda parecer insensible, hay momentos tan surrealistas a lo largo del metraje que uno acaba disfrutándolo como una especie de comedia negra.

Para aquellos que no hayan visto «Grizzly Man» y que quieran ahorrarse el viaje a la bendita IMDB y/o la Wikipedia, diremos que es un documental construido a partir de las más de cien horas de filmación que realizó Timothy Treadwell, un activista que dedicó 13 años de su vida a acercarse al hábitat de los osos grizzly de Alaska, cuya situación pretendía denunciar. En algo más de hora y media, Herzog va reconstruyendo la pasión de Treadwell por los osos, acompañando a las imágenes con testimonios de personas cercanas, guardabosques y gente de la zona que en algún momento conocieron al protagonista. Esta cruzada en favor de los grizzlies sería la que acabaría finalmente con su vida, puesto que en el año 2003 un oso atacaría su tienda matando tanto a Treadwell como a su novia y esparciendo sus restos por las inmediaciones (no entraremos en algunos de los detalles más escabrosos que sí se mencionan en el documental).

Resulta irónico que muriera de esta manera, puesto que a lo largo del documental vemos como Treadwell va creyendo que ha creado una conexión con los animales, que no solo le toleran sino que tras ganarse su confianza le ven como parte de ellos. Viendo las imágenes, el espectador la conclusión a la que llega es la de que el protagonista no estaba en su sano juicio y que va empeorando conforme avanzan los minutos. Como dice uno de los testimonios, Treadwell se creía que dentro de los osos «había un hombre que llevaba un disfraz».

En el camino asistimos a pequeñas tragedias, como cuando Treadwell descubre muerto a un zorro del que se había hecho «amigo», momento en el que parece descubrir que tal vez los grizzlies no sean tan inofensivos como él creía.

En definitiva, «Grizzly Man» es un documental que nos acerca a la quijotesca -por aquello de los cabales- y dramática cruzada de un hombre que uno acaba pensando si tal vez no se buscó él mismo -llamadme insensible- su trágico final.

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