ADOLESCENTS. 18 julio, Kafe Antzokia (Bilbao) y 16 agosto, Studio 124 (Estocolmo)

Se presentó la ocasión de disfrutar por partida doble del veterano combo californiano Adolescents, en la brecha -con unos cuantos parones- desde 1980. El influyente quinteto, rejuvenecido gracias a la incorporación de Frank Agnew Jr. (hijo de uno de los guitarristas originales), cumplió en dos conciertos bien diferentes.
En el primero, el de la capital vizcaína, fueron arropados por T.V. Smith quien, treinta y muchos años después, repasó la discografía de su primera banda, The Adverts, acompañado por The Bored Teenagers. El señor Smith, ya bastante talludito, nos gustó, y es que la veteranía es un grado. En cuanto a Adolescents, ofrecieron poco más de una hora de temas clásicos del punk rock, desde «No Way» hasta «Amoeba», pasando por «Lockdown America».
Lograron caldear el ambiente, al principio bastante desangelado, a pesar de que probablemente no se llegó siquiera a la media entrada. Y hablando de entradas, curioso que fueran más baratas en Estocolmo, dado que la crisis económica no ha sido tan severa en los países nórdicos. Se trataba de un local perfecto en una parte semi industrial de Rågsved, barrio de la zona sur del que, hace casi cuatro décadas, emergieran los legendarios Ebba Grön, algo así como los The Clash suecos. No resultó especialmente molesta la falta de puntualidad, y eso que Agent Attitude, el prometedor grupo de Uppsala, se subieron al escenario con más de media hora de retraso… al fin y al cabo, ésta era una producción un tanto underground, con lo que es perdonable.
Lo que no fue de recibo fue un sonido bastante deficiente durante ambas bandas, que apenas permitía percibir las guitarras. Para ser el último concierto en cinco semanas de gira, Adolescents no parecieron acusar el esfuerzo, aunque lógicamente, a estas alturas sus mejores bazas son el repertorio y no el derroche físico. Tal vez también influya el hecho de que en Suecia, a diferencia de otros lugares, la ley antitabaco se cumpla a rajatabla. Y es que el propio grupo también agradece no verse obligado a fumar pasivamente. Como nos comentó Steve Soto, su bajista, «fumar en una sala cerrada con gente que no fuma no mola nada».

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