Redd Kross – Zaragoza (Sala López 17-1-14)

Redd Kross volvían por segunda vez a Zaragoza el pasado viernes, justo siete años después de su primera visita. Y como aquella primera vez, parece que para esta segunda ocasión ha habido bastante expectación, lo que se tradujo en una buena respuesta del público. Y sin embargo llegaban precedidos por algunos comentarios vertidos en las redes sociales para nada halagüeños, como por ejemplo el estado vocal de Jeff McDonald o la falta de sorpresas en el set list.

Y lo cierto es que tras verlo debo reconocer que tienen razón… a medias. Con la cantidad de grandes temas que atesora su discografía, muy mal lo tendrían que haber hecho para dar un mal concierto. Sí es verdad que el mayor de los McDonald no está muy bien de voz, que el listado de temas interpretados era más o menos el esperado (aunque el desconcierto entre algunos fans ‘modernillos’ cuando arremetían con los temas de «Born Innocent» o la versión de «Deuce» con la que cerraron era patente -y muy divertido de ver, debo añadir-; muchos parecieron no identificar ni siquiera el fragmento de «TV Eye» que la banda intercaló en la ruidosa interpretación de «Follow the Leader»). Tal vez sobraron también algunos detalles, como cuando Jeff y Roy McDonald se hicieron de rogar para salir a los bises, mientras Steven a la batería y el guitarrista Jason Shapiro improvisaban una versión de «Funky Cold Medina», el hit del olvidado Tone Loc.

Pero la banda cumplió, eso es innegable. Tal vez no acabemos el año coronándolo como uno de los mejores conciertos de este recién estrenado 2014; es posible también que la banda vaya de menos a más, con un inicio tal vez un tanto dubitativo y falto de ritmo al que no ayudaron algunos problemas técnicos con la batería y que la banda tuviera que comenzar dos veces «Uglier» al pensar Jeff que tocaba otro tema. También hay que señalar que el público parecía un poco ausente durante las primeras canciones. Sin embargo, cuando la banda fue capaz de cogerle la medida al concierto y el público de meterse en él, pudimos disfrutar de una buena velada. Tal vez no excelente, sí, pero lo suficientemente buena como para que podamos tildar de un tanto exagerados algunos de esos comentarios a los que hacíamos alusión al comienzo.

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