15 años de Houston Party: entrevistamos a Miguel Martínez

«Llegar tan lejos, lo de los quince años, no estaba en los cálculos iniciales»

Houston Party han cumplido quince años y durante este 2013 han organizado una serie de eventos para celebrarlo. Consolidados como una de las promotoras independientes más activas (y atractivas) del país, es poco menos que un lujo poder contar con Miguel Martínez, una de las cabezas de Houston party junto a Jaime Hernández, Natalia de Jesús, Sergio Vinadé y Ainhoa Motilva, para que nos contase cómo están viviendo este aniversario y qué podemos esperar de ellos en el futuro. ¡Felicidades!

– En primer lugar felicidades por vuestro cumpleaños. Siempre es buena noticia que una de las promotoras independientes más activas de nuestro país siga al pie del cañón. ¿Os imaginábais llegar tan lejos cuando comenzásteis hace tres lustros?

– Cuando se empieza un proyecto se imaginan muchas cosas. Seguramente siempre aciertas, porque lo que acaba ocurriendo es una de las mil quinientas cosas que imaginaste. Es como aquello del reloj estropeado que siempre da correctamente la hora dos veces al día, pero elevado a la máxima potencia. Aunque llegar tan lejos, lo de los quince años, podría ser que no estuviera en los cálculos iniciales.

– Lleváis ya gran parte de este año 2013 celebrando este decimoquinto aniversario, ¿cómo están saliendo hasta ahora estas celebraciones?

– No nos podemos quejar. Son giras que ya tienen su atractivo propio, al margen de lo del aniversario. Y también su morbo. Ver a Acid Mothers Temple hacer un disco de Black Sabbath o a los Posies recuperar en directo dos de sus álbumes clásicos con las formaciones originales que los grabaron ya son propuestas interesantes per se. Pero al haberlas metido bajo el paraguas del cumpleaños han ganado relevancia, o así lo hemos percibido por la reacción más que favorable del público y los medios.

– Entre todos los eventos que habéis organizado este año supongo que la gira de los Posies será probablemente el que más ilusión os hace, ¿estoy en lo cierto?

– Esta tenía el plus nostálgico, que es algo que siempre añade, en este tipo de celebraciones, más huevo a la tortilla. No hay que negarlo. Pero nosotros no somos del club de la nostalgia, así que aunque hayamos cedido un poco a esa tentación con ese tour, el grueso de nuestra programación ha seguido tirando de actualidad.

– Es inevitable preguntaros también por el balance de estos 15 años, primero como sello y ahora como incansable promotora. ¿Ha merecido la pena?

– Sí, claro. Se van pagando las facturas, creciendo como empresa, conociendo gente, viviendo experiencias… Y nos van haciendo entrevistas. Como para quejarse.

– Lo cierto es que en estos años ha tenido que haber muchos sinsabores por el camino, pero también muchas recompensas. ¿Qué ha sido lo mejor y qué lo peor de esta aventura?

– Lo mejor, a nivel general, habernos consolidado a estas alturas de la película, con todo lo que está cayendo y lo que ha caído. Sentir que se ha atravesado un río complicado y que se está en la orilla contraria. El camino por delante sigue siendo complicado, por supuesto, pero el río ya se cruzó. Lo peor… Pues no sabríamos decirte. Todo ha servido para cruzar el río, hasta las zancadillas, que las ha habido. Pero vamos, aquel concierto de los franceses Playdoh en Barcelona, en febrero de 2004, que montamos en la sala grande Apolo y donde pagaron 12 ó 13 personas, es difícil de superar como hito chungo. Menudo hostión nos dimos con ese bolo.

– ¿Te atreverías a destacar un único disco de entre los editados por Houston Party y una única gira de entre todas las organizadas? ¿Algún artista predilecto?

– Lo del disco es fácil, sería el «Give Up» de The Postal Service. El más vendido en la historia del sello, de largo. En lo de las giras ha habido muchas que nos han dado satisfacción, por diferentes motivos. Recientemente, la de Crystal Fighters, en septiembre, enlazando «sold outs» como quien come rosquillas. Flipamos. Vuelven en mayo y la anticipada va como un tiro. Pero ha habido otras de más bajo perfil que también han sido muy motivadoras. Las de Chuck Prophet cuando hizo el «London Calling» de The Clash, por ejemplo. Su carrera en España se reactivó una barbaridad. O las últimas de los Sadies, que por fin han hecho justicia a su enorme calidad.

– Intuyo, como gran parte de la gente que estamos relacionados con el mundo de la música en este país, que lo vuestro es algo más vocacional que otra cosa, pero ¿cómo está afectando al negocio todas las medidas contra la cultura que está perpetrando nuestro gobierno?

– Lo de vocacional es relativo. Es vocacional pero acaba convirtiéndose en tu trabajo. Hace ya años que es así, como puede pasarle al pastelero que se metió a eso porque le gustaban los dulces de pequeño. No pones el despertador para dar rienda suelta a tu vocación musical, lo pones porque tienes que currar y hay un montón de faena que sacarse de encima. De manera que esas medidas nos afectan como a cualquier trabajador, nos tocan el bolsillo y nos lo mangonean.

– Una de las medidas que habéis tomado para combatir el aumento del IVA es sacar un número limitado de entradas para algunas fechas de vuestras giras a un precio reducido. ¿Está funcionando esta medida?

– Sí, está funcionando. Y como lo que va bien mejor no tocarlo, vamos a seguir tirando por ahí.

– Tengo mucha curiosidad en preguntaros cómo se os ocurrió organizar el ciclo «We Used to Party» y cómo reaccionaron los primeros artistas a los que se lo pedísteis.

– Se nos ocurrió como tantas otras cosas, alrededor de una mesa llena de cervezas. A más cervezas, más ideas. Aunque a mayor número de ideas, la mayoría más tontas son. Es el riesgo que se corre, hasta que de repente, zas, aparece una que tiene sentido. Y así fue, de repente esa tarde surgió esta. La reacción de los primeros grupos a los que pedimos participar en el ciclo fue muy positiva, como de hecho ha sido desde entonces con prácticamente todos. Les tocas la fibra melómana, les despiertas el gusanillo de esa pasión vinilera a la que quieren dar rienda suelta, la del secreto escondido que les apetece desvelar.

– Otra pregunta obligada es la siguiente: ¿qué podemos esperar de Houston Party en los próximos quince años?

– Ni idea. Pero esperamos que pocas tonterías y bastantes iniciativas con pies y cabeza. Aunque de momento, más que en de aquí a quince años, pensamos en el día a día.

– Pues antes de terminar, enhorabuena de nuevo y muchas gracias por vuestro tiempo, si quieres añadir algo para nuestros lectores este es tu momento.

– Pues que sigan apoyando la música, dentro de sus posibilidades. Que vayan más allá del politono, si es posible. Ah, y que no hablen muy alto en los conciertos.

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