The Answer + Tracer – Zaragoza (Explosivo! Club 22-11-13)

La de The Answer y Tracer era sin duda una de las citas hard rockeras de la recta final del año, aunque lamentablemente la asistencia de público en la sala Explosivo! no fue todo lo numerosa que hubiéramos deseado muchos. Quizás estos tiempos de crisis hagan replantearse a muchos pagar según qué cantidades por una entrada, cosa lógica, pero es lo que tiene el haber abierto para AC/DC, que hace que el caché de los irlandeses aumente. Tampoco creo que beneficiara demasiado que en otra sala de la ciudad hubiese un concierto en la misma línea musical. En cualquier caso, la entrada tal vez se pueda calificar de floja pero para nada vergonzosa, y el público que sí se animó mostró en todo momento una actitud muy entregada hacia ambas bandas, cantando y levantando obedientemente las palmas cuando así se pidió desde el escenario.

Con el público disperso entre la barra y los sillones y la pista prácticamente vacía, Tracer salieron al escenario pasadas las 22:30 para presentar «El Pistolero», su nuevo álbum producido por el omnipresente Kevin Shirley. A los pocos segundos ya habían conseguido que el público se acercase al escenario. Los australianos ya habían actuado en la ciudad año y medio antes dejando muestras de su potencia y contundencia en directo. Y esta vez dejaron también patente que no hace falta una segunda guitarra para conseguir llenar espacios. Tal vez se hayan acentuado las influencias más 90s del grupo, sonando por momentos a los Soundgarden circa «Louder Than Love» como en la impresionante «Hangman», con un Michael Brown que sabe gritar como el Chris Cornell más desquiciado mientras toca la guitarra sin demasiados aspavientos, pero con la maestría de los grandes de los 70 cuando se pone a ello. La apisonadora que forman Jett al bajo y esa bestia humana a la batería que es Andre Wise completan el cuadro. Podemos decir pues que Tracer practican Rock de los 90 interpretado con espíritu de los 70, gracias a algunos solos dotados de una destreza impropia del grunge genérico. Tras 45 minutos de set, la banda se despidió dejando un buen sabor de boca al público y convenciendo a alguno más para la causa.

The Answer tomarían el relevo sobre las tablas cuando restaban apenas diez minutos para la media noche. Abriendo con el tema que da título y que también da inicio a su nuevo trabajo, el simbólico «New Horizon» (han cambiado tanto de sello como de management recientemente), los irlandeses presentan un set list en el que conviven las canciones contenidas en este álbum, como «Spectacular» o la intensa «Speak Now», con temas ya clásicos de su discografía anterior, como los imprescindibles «Under the Sky» o «Come Follow Me». Cormac Neeson dirige al cuarteto con una serie de ticks escénicos que nos traen a la memoria a otros grandes cantantes del pasado (incluso alguno del presente que seguro que muchos tenéis en mente), respaldado por una banda que ha crecido mucho desde que editaron aquel debut titulado «Rise», capaces de insertar en su set largos desarrollos instrumentales a lo Humble Pie, pero en la que también se notan algunas leves notas de corrientes musicales más recientes. El pequeño Paul Mahon está inmenso a la guitarra, mientras que James Heatley aporreando su batería y Micky Waters con su sonido de bajo tan a lo Duff McKagan mantienen el peso y la profundidad del sonido de la banda (sonido que, por cierto, logró comerse en algunos momentos al de la guitarra). Así y tras una hora y cinco minutos la banda se despidió del escenario, tal vez acortando algo el set previsto. No se hicieron de rogar demasiado, puesto que apenas les dio tiempo para poner el pie en los camerinos cuando ya estaban de vuelta y listos para cerrar definitivamente el concierto con un «Preachin'» de aromas zeppelinianos enorme en el que Neeson se sentó primero en el borde del escenario, para bajarse después a la pista y hacer que el público se agachase con él. Diez minutos después, ahora sí, la banda dió por finalizada su descarga y a pesar de algunas quejas por la corta duración, todo el mundo parecía satisfecho.

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