Confirmado: la televisión es una mierda

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Esta es una web musical y hay ciertos contenidos que, al menos a priori, nunca deberían tener aquí cabida. Sin embargo hay veces que uno no puede resistirse a comentar según qué cosas, bien por lo positivo o bien por lo negativo. Hoy estamos ante el segundo de los casos, ya que lo presenciado en televisión durante una reciente visita familiar me ha empujado a escribir estas líneas.

Con la gente trabajando y poco que hacer, empecé el día visionando un programa que desconocía hasta el momento pero que probablemente acabe alimentando esta sección próximamente. Lo que no me esperaba, sin embargo, era la cantidad de mierda -el término telebasura creo que ya viene quedándose corto- que iba a tener que tragar cuando ya no era el depositario del mando a distancia.

En mi propia casa, creo haberlo comentado con anterioridad, la única concesión que se hace al grupo Mediaset es ver el canal Energy de vez en cuando. Aún así sé que existen mojones como «Mujeres y hombres y viceversa». La repulsión que me provoca esa imagen de la actual juventud que se da en el citado programa es ya de proporciones legendarias, aunque mi temor es que en realidad representa fielmente a cada vez más amplios sectores de ella. Sin embargo, que en los escasos cinco minutos que tuve la mala suerte de presenciar viera cómo a una niña (dijo que cursaba 2º de Bachillerato; no sé a qué edad coresponderá actualmente, pero deduzco que a no demasiada), se le preguntara por su «historial sexual» y que su respuesta derivara en un debate sobre perder la virginidad… demasiado para mí.

Qué queréis que os diga, no soy ningún mojigato, pero tampoco me interesa la vida sexual de nadie que no sea yo mismo y me parece más bien triste que engendros así sean de los más visto en su franja horaria. Dice muy poco en favor de nuestra sociedad en general y mucho menos del grupo Mediaset en particular. Y a todo esto ¿dónde quedó aquello de la protección del menor en horario infantil?

Pero ahí no acabó todo, ya que a continuación en ese montaje cutre pseudo judicial que es «De buena ley» se destaparon con un caso de niños robados. Me pregunto si para esta gente no hay ningún límite y si no se respeta a nada ni a nadie. Si se atreven a frivolizar con asuntos tan sensibles… ¿con qué nos sorprenderán en el futuro?

Afortunadamente no fui testigo más que del resumen previo del programa, así que desconozco cómo acabó la cosa. Pero todo esto me dejó tan mal cuerpo que me empujó a coger papel y bolígrafo -la primera vez en mucho tiempo que he utilizado «tecnología análogica» de escritura en mucho tiempo, por cierto- y redactar este texto del tirón. Prometo que el próximo artículo que escriba sobre televisión tendrá otro tono. La pregunta es: ¿podré cumplirlo?

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