Biters – Donostia (Le Bukowski 20-4-13)

No voy a negar que no puedo ser nada objetivo con esta banda y que probablemente ese hecho lastre el resultado de la presente reseña. Pero también es cierto que la música, tal y como yo la entiendo, es algo pasional y en primer lugar yo soy esencialmente un fan y eso de las críticas totalmente asépticas ni me gusta ni probablemente sabría hacerlo.

Sin embargo intentaré moderarme, ejercicio complicado ya que desde que conocí a Biters allá hacia finales del año 2011 me he convertido probablemente en uno de sus mayores fans. Los que sois lectores habituales de esta web lo sabéis más que de sobra, ya que el apoyo que les hemos brindado desde entonces en esta web ha sido más que notorio. Y aquí debo hinchar el pecho para comentar que incluso Tuk me expresó su agradecimiento por el apoyo de Rock and Roll Army.com hacia su banda; son cosas como estas las que personalmente me siguen empujando día tras día a continuar con este generalmente nada agradecido trabajo.

Abrían la noche los franceses Tin Trails, trío con inclinaciones tal vez demasiado poppies para lo que requería la cita y desde luego excesivamente experimentales, insertando cuelgues espaciales y momentos tecnológicos con los que que el escaso público presente no llegó a conectar en ningún momento (muchos incluso abandonaron momentáneamente la sala). El caso es que cuando se dedicaban a hacer rock mas directo no sonaban mal, pero los aproximadamente 45 minutos de su actuación se hicieron largos.

Un par de minutos antes de las 21:50 comenzaban su descarga Biters, con más público ya en Le Bukowski aunque tampoco excesivo, tal vez llegando a la media entrada. Era éste el último concierto de esta gira europea a la que -afortunadamente para nosotros- se han ido añadiendo más fechas en nuestro país casi sobre la marcha. Tal vez este hecho fuera en gran medida culpable de que la banda acabara su set tras 50 minutos justos y sin siquiera un amago de bis. Desconozco si suele ser esta la tónica, pero viendo el estado físico del batería Joey tras el concierto (el pobre estaba completamente reventado) de lo que no se les puede acusar es de entrega precisamente. La banda arremete con furia y casi sin pausas con un set list en el que hay cabida para temas de todos sus EPs (aunque personalmente eché en falta alguno) y para algunas versiones. Se les ve seguros, conjuntados y bien rodados a pesar de que llevan en esto… ¿unos tres años?, con una energía propia de su juventud que en un mundo justo debería llevarles a lo más alto. A pesar de ello y salvo algunos entusiastas, obtuvieron una reacción bastante fría por parte de un público que intuyo desconocía en su gran mayoría el temario del grupo. Tal vez fuese también culpa del sonido de la sala, no demasiado bueno y que no permitía distinguir demasiados matices de no conocer los temas. Pero a pesar de ello Biters supieron entusiasmarnos a los que sí conocíamos sus canciones.

Tal vez algún día se hagan grandes (el apoyo de gente como Cheap Trick o Mike Ness no es casual), o tal vez no, pero desde luego este era el momento de pillarlos en vivo, por lo que pueda pasar tanto para lo bueno como para lo malo.

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