De listas negras, amiguismos y supervivencia

Estamos muy cabreados últimamente. Algunos dirán, no faltos de razón, que es difícil saber cuándo no lo estamos en esta web, ya que la mayoría de nuestros editoriales son para dar cera. Para ellos entonces una apreciación: en este momento lo estamos más que de costumbre. Y es que resulta que parece haber gente que se piensa que nuestro trabajo no vale nada. O esa es al menos la impresión que da, ya que recibimos casi a diario correos invitándonos a hacernos eco de la publicación de discos o libros, pero cuando solicitamos copias promocionales obtenemos la callada por respuesta.

Imagino que como esto del correo electrónico es semi gratis, por el mismo precio meto en una lista de mailing a los medios que sí nos interesan con los que nos la traen floja y si cuela, cuela. ¿Que quieres anunciar en tu medio una nueva colección de libros de temática musical que editamos? ¿Que el grupo del cuál somos managers saca nuevo disco o la gira de un grupo cojonudo que nos traemos? Perfecto, pero no te vamos a «pagar».

Quizás algunos crean que estamos haciendo apología de la payola, pero nada más lejos de la realidad: recibir una copia de un disco no significa que le tengas que hacer necesariamente una buena crítica. Y lo mismo sirve para un libro por ejemplo. Pero que quede claro que cualquier entidad privada con ánimo de lucro cuando necesita promoción de sus productos paga; en especie como sería normalmente el caso de lo relacionado con la música. Y mediante este sistema todos nos beneficiamos: nosotros porque tenemos contenidos y ellos porque reciben la atención que necesitan. Sería el colmo que tuviéramos que pagar por hacerles publicidad a otros, o como dice el dicho popular, que además de putas tuviésemos que poner la cama. Porque, lo hemos dicho muchas veces, aparte del tiempo invertido mantener una web de estas características cuesta un dinero.

Que seamos un medio modesto no significa que tengamos que bailar el agua a nadie. De hecho hay cierta promotora que no nos ha vuelto a acreditar para ninguna de sus giras después de que en un artículo cuestionáramos sus chapuzas. Nosotros seguimos anunciando sus giras, pero evidentemente nunca vamos a cubrir conciertos en los que pasamos por caja (lo que decíamos antes de las meretrices y los lechos). ¿Esto significa cavarnos nuestra propia fosa? Probablemente.

Que seamos un medio modesto no significa que no merezcamos ni la cortesía de recibir una respuesta a nuestros correos solicitando material promocional que en teoría se nos ha ofrecido previamente. Es una mera cuestión de cortesía, pero parece que en este país la educación y el respeto es algo que no se lleva.

Tenemos bien claro que mucha gente del apestoso mundillo musical de este país probablemente piense que somos una pandilla de pajilleros que lo único que quiere es trincar discos gratis, cuando estamos en esto no ya por amor al arte, sino incluso perdiendo dinero y que nos lleva muchas horas de nuestro trabajo promocionar el suyo. Si estamos en esto no es por negocio, habríamos echado la persiana hace eones, aunque evidentemente aspiramos al menos a cubrir gastos. Consideramos que nuestro trabajo es necesario, que se valora mucho por quien verdaderamente debe hacerlo -los lectores- y que la falta de apoyos y no estar integrados en ciertas redes de clientenlismo (que se dan y mucho) nos convierte en un medio verdaderamente independiente, aunque luego sean otros los que enarbolen esa bandera y quieran sacar beneficio por ello.

En el fondo lo que pasa en este país es que somos todos muy cutres. Ni siquiera nos molestamos en quedar bien, en quedar como señores, que debería ser lo mínimo. Supongo que todo forma parte de esta degeneración moral que día sí día también nos lleva a observar casi pasivamente un nuevo escándalo financiero. Preferimos también poner el culo en pompa para salir en algún medio de renombre, aunque su audiencia no sea el público al que dirigir tu producto, que apoyarse en gente a la que primero, le interesa lo que ofreces; y segundo, que además sabe de lo que está hablando. Pero cuando nos suben el IVA todos a protestar a las calles. Y ojo, que nosotros somos los primeros en contra de medidas como esas, pero a veces nos da la risa.

Aunque debo decir que también hay muy honrosas excepciones, personas que saben cómo hacer su trabajo y que se ponen a tu disposición para todo lo que puedas requerir. Espero que todos ellos, personas con las que colaboramos habitualmente y con algunas de las cuales incluso podemos decir que la relación epistolar ha derivado en un verdadero aprecio, sean conscientes de ello.

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