Free Fall – ‘Power & Volume’ (Nuclear Blast 2013)

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Cuando el pasado diciembre se anunció el adelanto de este disco, el tema que le da título, «Power and Volume» ya se perfilaba como uno de los lanzamientos más interesantes para el inicio de este año 2013. La banda surgió cuando Mattias Bärjed, todavía en The Soundtrack of Our Lives, sintió la necesidad de crear un combo clásico de Rock, con guitara, bajo, batería y voz. El primero en unírsele fue su amigo y bajista Jan Martens, a quien siguió poco después Ludwig Dahlberg (The International Noise conspiracy). Una vez estabilizada la formación básica, la banda se puso a buscar un cantante en la tradición de vocalistas como Bon Scott o Steve Marriott y fue gracias al amigo de la banda y productor Don Alsterberg que reclutaron a Kim Fransson. Tras algunos ensayos con él, se dio por completada la formación y la banda entró al estudio junto a Martin Ehrencrona, quien ha registrado este «Power & Volume» en el Studio Cobra de Estocolmo.

Son en total diez las canciones que lo componen y que siguen la línea del Hard Rock clásico, y aquí lo de «clásico» lo entenderemos de manera amplia (la intención original del grupo según sus propias palabras era lograr un cruce entre los primeros Van Halen, The Stooges y The Who; ahí queda eso). Cualquier amante del Rock de entre finales de los 60 y finales de los 70 encontrará pues interesante un álbum como «Power & Volume», que a pesar de las múltiples y variadas referencias (además de las citadas podríamos hablar de Judas Priest, AC/DC o incluso Led Zeppelin), logra un sonido coherente y personal.

El disco se abre de manera inapelable precisamente con el tema título; un título además que define muy bien lo que representa la canción: nos encontramos con un tema poderoso y potente, con una fuerza tal que hace que inmediatamente se grabe en nuestro cerebro. Otros temas como «Attila» tal vez nos muestren a unos Free Fall un poco más oscuros, pero también cuenta con una de las señas de identidad presentes a lo largo de todo el álbum, como es esa guitarra incendiaria de Mattias Bärjed, que tanto lanza unos riffs monolíticos que vertrebran la composición como se marca unos acertados y cuasi epilépticos solos. Sin olvidarnos por supuesto del resto de la banda, que recoge el guante y responde al envite de manera sobresaliente.

Cuando apenas han transcurrido dos meses de 2013, tal vez sea demasiado aventurado empezar a hablar de posibles discos del año, pero estoy seguro de que en diciembre «Power & Volume» estará muy arriba en mi lista personal. Ahora a ver si deciden ampliar esa gira que los traerá en mayo a nuestros escenarios.

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