‘Sound City’ de Dave Grohl (2012)

«Sound City» no es un documental al uso. Es todo lo que esperamos de un documental y más. La película nos cuenta la historia de Sound City, unos estudios de grabación que fueron testigos a lo largo de varias décadas del proceso de creación de algunos discos fundamentales en la historia del Rock. La lista incluye a Pixies, Neil Young, Nirvana, Nine Inch Nails, Queens of the Stone Age, Fleetwood Mac, Dio, Fear y un largo etcétera.

Únicamente con eso ya sería razón suficiente para dedicarle toda una película. Pero es que hay más como decimos, ya que el éxito de Sound City vino dado por las condiciones del propio estudio: una consola analógica fabricada a mano, la Neve, cuyo sonido cautivó a músicos y productores de diferentes generaciones, y una sala de grabación con una acústica especial. Dave Grohl nos cuenta, muy bien por cierto (sorprende que sea su primer documental), esa historia, con todos sus éxitos y su altibajos hasta que la era digital obligó a cerrarlos definitivamente.

Es a partir de este momento en el que el género cambia. Del relato de una historia pasamos a una especie de «making of», cuando Grohl nos embarca en su viaje para recuperar esa consola Neve y para darle un uso tras hacerse con ella. Y no es otro que grabar música orgánica con algunos de los artistas que trabajaron con ella a lo largo de los años. Algo totalmente fortuito se convierte en el objetivo principal, y ahí es donde vemos parte de la creación del disco «Sound City», una especie de all stars de la música en el que sin duda el mayor protagonismo se lo lleva Paul McCartney.

Podríamos caer fácilmente en la tentación de decir que sin esa segunda parte del documental, éste no tendría el más mínimo interés, pero lo cierto es que eso está muy lejos de la realidad. Como ya he mencionado, «Sound City» es un documental con una muy buena factura, que engancha especialmente al espectador con interés en la música, pero que podría ser disfrutado incluso por aquel al que títulos como «Nevermind» o «After the Goldrush» ni siquiera le suenen. Y es que Dave Grohl puede haber metido la pata con alguno de sus discos, pero en líneas generales es alguien en quien podemos confiar porque al menos nos consta que sigue siendo un fan de la música.

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