Scott H. Biram + Hillbilly Cuti – Zaragoza (La Ley Seca 4-11-12)

El tejano Scott H. Biram cerraba la noche del pasado domingo su última visita a nuestro país con su concierto en La Ley Seca de Zaragoza. Junto a él abría la velada como telonero el local Hillbilly Cuti.

Banjo en mano (luego se pasaría a la acústica) y en solitario en esta ocasión, Cuti se pasea magistralmente y con total naturalidad por el Country, el Bluegrass, el Rockabilly e incluso el Jazz, de la mano de standards de artistas como Creedence Clearwater Revival, Gordon Lightfoot, Kris Kristofferson, Bill Monroe, Stevie Wonder, Leadbelly o el mísmisimo Elvis. Pero también algunas versiones más sorprendentes -y con cierta sorna, todo hay que decirlo- de nombres a priori tan alejados de los citados estilos como Madonna (retitulando su clásico ochentero como «Material Boy»), aportando clase redneck al detestable «Amazing» de los peores Aerosmith (aquí tengo que disentir con Cuti: gran parte del legado de la banda de Boston es intachable), o el «Black Hole Sun» de Soundgarden. En definitiva y a pesar de los problemas técnicos durante «Wild Horses», a veces dejamos pasar propuestas de gran calidad simplemente por la cercanía, y Cuti fue un perfecto aperitivo para lo que vendría después.

Sobre las 22:35 Scott H. Biram subía al escenario de La Ley Seca para ofrecer durante alrededor de hora y media uno de los conciertos más divertidos que servidor recuerda en los últimos tiempos. El de Austin, malhablado a más no poder pero derrochando un gran sentido del humor, se mete al público en el bolsillo enseguida mientras repasa su cancionero, que se mueve entre el Outlaw Country y el Metal con actitud Punk de su juventud. Alterna la guitarra acústica con la eléctrica mientras bromea a la vez con la audiencia, tiene tiempo de recordar al maestro Doc Watson fallecido hace algunos meses a través de su «Freight Train Boogie» y nos regala intensos pedazos de su existencia plasmados en temas como «Still Drunk, Still Crazy, Still Blue» o la escalofriante «Wild Side» con la que abre los bises. Completa esta propina prácticamente del tirón con «I Want My Mojo Back» y un «Everybody Get High» en el que invoca y solicita cierta planta «medicinal». Debo decir que es todo un lujo poder contar con la visita de músicos de este calibre por estos lares y en estas condiciones, con la cercanía y accesibilidad para con el artista que otorga el encontrarse en un bar, aunque algo más de público no habría estado de más. Probablemente muchos de los que el domingo no fueron se lamenten más adelante.

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