Amantes de la música

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A estas alturas ya sé que es perder el tiempo y que probablemente algunos me tacharán de snob o de cosas peores, pero el punto al que están llegando las cosas me obliga a volver a hablar de los blogs de descargas. Soy consciente de que en este mismo instante mi popularidad, si es que alguna vez la tuve, va a bajar en picado. Pero sinceramente, me la sopla. Porque no entiendo que el considerarse a uno mismo «amante» de la música sea compatible con poner a disposición de todo el mundo las grabaciones de cualquier artista. Curioso concepto de amor: es como enseñarle a todo el mundo las fotos de tu novia desnuda porque la quieres mucho y necesitas compartirlo. Con todos los medios que tenemos hoy en día… ¿no creéis que si esos mismos artistas quisieran tener su música en libre disposición podrían hacerlo ellos mismos? De hecho muchos lo hacen, pero esperan que a cambio, si te gusta lo que oyes, acabes comprando el mismo producto en formato físico. Por supuesto que habrá músicos que estén de acuerdo en que se difunda su música de esta manera, pero dudo mucho que un señor que se pasa 17 horas al día en el mundo virtual intercambiando mensajes sobre su último post con otros cuatro tipejos como él y creyéndose el rey del mambo se tome la molestia de preguntar antes. Volviendo a lo de la novia, es como colgar sus fotos desnuda en una web porque te da morbo… pero a sus espaldas no vaya a ser que no le haga gracia.

Claro, que aquí nos vale la excusa de que la industria discográfica es muy mala y que ha estado años atracando a mano armada a los melómanos. Me la podría creer, sí… si no supiera que viene en su mayor parte de gente que en su puñetera vida se ha gastado un puto duro en música. Además, no entiendo qué daño podemos hacer a las grandes corporaciones multinacionales hundiendo (sí, hundiendo) a pequeños sellos independientes que además suelen tener la descabellada idea de ofrecer algo especial a los verdaderos fans manteniendo vivos formatos como el vinilo, por ejemplo.

La suerte que hemos tenido en los últimos años es que gracias a que vendiendo discos no se saca ni para cubrir el alquiler, muchas pequeñas grandes bandas han estado girando casi sin descanso, situación inimaginable hace no tanto tiempo. Pues ahora con la subida del IVA igual se nos acaba también eso. Pero tranquilos, que como grandes geeks de la tecnología que sois todos, seguro que no os importará seguir los conciertos mediante streaming desde vuestra propia habitación.

Algunos argumentarán que piratería ha habido siempre, pero la facilidad con la que se puede copiar y difundir ahora la música, y por lo tanto acceder a ella, no tiene ni punto de comparación con la que había hace 20 años por ejemplo. Y con una calidad bastante más aceptable además. ¿Estamos hablando entonces de lo mismo? Yo creo que no.

Por eso esta mañana cuando he visto en LA red social que alguien compartía una canción que yo había colgado un par de días atrás con el comentario de «necesito este disco ¿alguien sabe dónde puedo descargarlo?» me ha hervido la sangre. En primer lugar por el descaro con el que ya damos por hecho que TODO tiene que ser gratis y estar disponible siempre para nosotros. Y en segundo lugar porque no hace tanto tiempo que vi la edición especial de ese disco a un precio irrisorio en cierto conocido catálogo de venta por correo. Vamos, que ni es un disco descatalogado ni es tan difícil de encontrar. ¿Y luego nos indignamos porque tenemos una clase política sin el más mínimo sentido de la ética?

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